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LAS RAÍCES DE LAS ORDENANZAS MILITARES… 41 Alvar Núñez o don Juan Manuel, habían tenido un eco especial. Pero lo peor es que no constituían ejemplos aislados. En el señalado Ordenamiento se refleja cómo el monarca castellano recelaba de las fuerzas señoriales porque, durante décadas, “caballeros fijosdalgo e otros omes poderosos” habían dañado los intereses del la Monarquía y del pueblo. Sabía sobradamente que para alcanzar el éxito bélico se hacía imprescindible acudir a tropas leales. Por ello, el mayor interés del citado Ordenamiento de 1328, donde se recogen algunas disposiciones sobre el Adelantado de la frontera, los almojarifes, o sobre la necesidad de poner a buen recaudo los castillos y casas fuertes, radica en la exposición que se hace en él de los deseos regios de emprender una gran ofensiva militar contra el Islam peninsular, subrayando en la disposición 29 “el gran mester que yo avía para mantener la guerra que yo he con los moros, e que cumplía que cataren en manera que la yo podiere cumplir e mantener”72. Un deseo que sería trasladado unos meses después a las Cortes de Madrid de 132973. En los años siguientes Alfonso XI celebraría Ayuntamientos, o Cortes parciales, con los representantes de diversos concejos, como el mantenido en Sevilla en 1337 con los procuradores de Burgos, lo que le permitiría conocer de primera mano la situación real de algunas ciudades y villas74. En concreto, el caos reflejado en el cuaderno de peticiones presentado por los burgaleses llevaría al monarca, con el paso del tiempo, a tomar determinadas medidas en las ciudades, que han de ponerse en relación con el impulso dado a los integrantes de la caballería popular. Ante la nueva amenaza de los benimerines en 1338, la Crónica de Alfonso XI relata cómo el monarca ordenó a su Almirante Mayor, Alfonso Jofre, que “ficiese enderezar la flota, et que la armase luego, e fuese a guardar el estrecho de la mar”75. A continuación se menciona que, ante los homicidios y diversos excesos perpetrados por algunos nobles, así como para ordenar ciertos aspectos suntuarios, “fizo Ordenamientos sobre ello provechosos a todos los de la su tierra”. La Academia de la Historia publicó este Ordenamiento como otorgado en las Cortes de Burgos de 133876. Pero lo cierto es que en el texto sólo se hace referencia a la presencia de determinados miembros de la nobleza y al Maestre de Alcántara, no citándose para 72  El texto íntegro, así como un análisis del mismo y de su relación con las Cortes madrileñas de 1329 en Arranz Guzmán: “El Ordenamiento de Medina…”, pp. 41-86. 73  Cortes de los Antiguos Reinos de León y de Castilla, Real Academia de la Historia, Madrid, 1861, T. I, p. 416. 74  Cf. Arranz Guzmán, Ana: “¿Cortes en Sevilla en 1337? El cuaderno de peticiones del concejo burgalés”, en Mayurqa, nº 22, 1989, pp. 29-35. 75  Crónica del rey Don Alfonso Onceno, cap. CLXXXVI, pp. 292-293. 76  Cortes, I, pp. 443-456. Revista de Historia Militar, I extraordinario de 2017, pp. 41-58. ISSN: 0482-5748


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