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LAS RAÍCES DE LAS ORDENANZAS MILITARES… 43 conservaran un caballo. Estaban exentos de la prestación de fazendera, del nuncio, mañería, anubda y hospedaje y, en algunos fueros, se les eximió también del pago de tributos en la villa, así como la posibilidad de mantener su condición durante tres años más si perdían el caballo78. Con el deseo de incrementar su número, en el siglo XIII, se hizo obligatoria la posesión de un caballo y de armas para combatir, a la vez que prestar servicio militar de caballería a todos los vecinos que disfrutaran de un patrimonio o fortuna determinada, cuya cuantía se fijó en los fueros o estatutos locales; de aquí el nombre de “caballeros de quantia” con el que se les conocería también a partir de entonces79. La legislación de Alfonso XI insiste en este sentido. Su bisabuelo, Alfonso X, ya se había propuesto unas décadas antes, entre 1256 y 1265, impulsar y reorganizar esta caballería villana, promulgando diversos privilegios a los caballeros de las extremaduras entre los ríos Duero y Tajo, en los que se les eximía de impuestos ordinarios o foreros si mantenían caballo de 30 maravedíes, escudo, lanza, espada, loriga, capiella, brafuneras y pespunte, hicieran alarde periódico y, ante la llamada del rey, acudieran a la frontera a combatir gratuitamente durante noventa días80. Alfonso XI dio un paso más, al generalizar para ellos en todas las ciudades de realengo las exenciones de monedas, añadir ciertos privilegios de participación en el poder local y, sobre todo, al extender la obligación de armarse caballero a cualquier vecino que disfrutara de bienes raíces por encima de una determinada cuantía o premia. El hecho, además, de que los caballeros villanos comenzaran también a percibir soldadas, implicó la existencia de un estatuto jurídico bastante similar a la caballería de linaje. Con este nuevo impulso, la caballería popular quedó consolidada en el segundo tercio del siglo XIV. El Ordenamiento burgalés de 1338, reiterado y ampliado en el ya mencionado de 1348, y posteriormente en el promulgado en las Cortes de Valladolid de 1351, ya reinando Pedro I, resultó también decisivo para el ámbito nobiliario-vasallático, ya que en él se establecieron las normas relativas a la manera en “como nos han de servir los nuestros vasallos por 78  El estudio fundamental para su conocimiento sigue siendo el de Pescador del Hoyo, Carmela: “La caballería popular de León y Castilla”, en Cuadernos de Historia de España, nº XXXIIIXXXIV, 1961-1964, pp. 104-177. 79  Pérez Prendes, José Manuel: “El origen de los caballeros de cuantía y los cuantiosos de Jaén en el siglo XV”, en Revista Española de Derecho Militar, nº 9, 1960, pp. 111-175. 80  Ladero Quesada, Miguel Ángel: “El ejército en la Baja Edad Media, 1250-1504”, p.24; Cabañas González, Dolores: La caballería popular en Cuenca durante la Baja Edad Media, Madrid, 1980; González Jiménez, Manuel: “La caballería popular en Andalucía (siglos XIII al XV)”, en Anuario de Estudios Medievales, nº 14, 1985, pp. 315-330. Revista de Historia Militar, I extraordinario de 2017, pp. 43-58. ISSN: 0482-5748


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