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FUENTES NORMATIVAS SOBRE ORGANIZACIÓN MILITAR… 77 de Cariñena de 1357 sentaron un modelo de reclutamiento y recaudación que sería renovado en los años sucesivos de la llamada Guerra de los Dos Pedros entre Aragón y Castilla, incluyendo previsiones sobre el número de efectivos, las soldadas que se ofrecían a quienes se enrolasen, y el reparto de los gastos entre el rey (con la recaudación obtenida en los lugares de realengo) y los brazos (eclesiástico, de ricos hombres y de infanzones)76. En las Cortes de Zaragoza de 1364 se tomarán acuerdos similares (determinación de los efectivos a reclutar, del tiempo de servicio, las soldadas, el reparto de los gastos por brazos y medidas fiscales concretas para sufragarlos)77. Las Cortes catalanas reunidas en 1359, 1362, 1364 y 1365 concedieron asimismo subsidios semejantes para reclutar contingentes armados, colaborando diputados designados por las mismas Cortes con los agentes del rey en la operación: precisamente esta labor es origen de la institución llamada Diputación del General o Generalidad78. El reclutamiento o, más específicamente, la contratación (acordament) de gentes de armas asoldadas comprometía el trabajo coordinado de agentes de la administración regia con las autoridades concejiles de cada localidad, y requería una serie de órdenes, trámites y resoluciones que se reflejaban por escrito en una variedad de tipologías documentales. El rey y los de su consejo deliberaban sobre las necesidades militares que era necesario atender en cada convocatoria; presentaban a las Cortes y discutían con los representantes del reino los proyectos y su financiación; acordados y repartidos los contingentes y el gasto asociado a su contratación, se cursaban las órdenes necesarias a las autoridades locales y se ponía en marcha el mecanismo: pregones, inscripciones y revistas de los voluntarios alistados, etc. Tanto las ordenanzas municipales de distintas localidades, como los ordenamientos de Cortes, concedían tradicionalmente franquicias a quienes mantenían caballo y armas de caballero, para estimular estratégicamente la disposición de contingentes suficientes a caballo, al tiempo que se establecían reglamentaciones sobre el valor mínimo de las monturas y el equipo militar que debía exigirse a quienes en las ciudades y villas quisieran mantener la condición y oficio de caballero. Sin embargo, unas ordenanzas de época de Pedro IV (probablemente de 1369) promovían la infantería en las 76  SESMA MUÑOZ, “Guerra, ejército y sociedad”, pp. 44-45. 77  SESMA MUÑOZ, J.Á. y SARASA SÁNCHEZ, E.: Cortes del reino de Aragón, 1357-1451. Extractos y fragmentos de procesos desaparecidos, Anubar, Valencia, 1976, pp. 49-60. Se implantarán las llamadas generalidades, un impuesto indirecto para sufragar gastos militares substituyendo los subsidios extraordinarios de Cortes: SESMA MUÑOZ, J. Á.: “Las generalidades del reino de Aragón. Su organización a mediados del siglo XV”, en Anuario de Historia del Derecho Español, 46, 1976, pp. 393-467. 78  FERRER MALLOL: “La organización militar”, pp. 167-168. Revista de Historia Militar, I extraordinario de 2017, pp. 77-84. ISSN: 0482-5748


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