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Revista Historia Militar Extra 1 2018

110 MANUEL RETUERCE VELASCO - JOSÉ JAVIER DE CASTRO FERNÁNDEZ con sus sobrados todas de argamasa, telladas y almenadas y enguirnaldadas la una que se dezia la torre de Lugo … con su puente llebadiça e puerta y conpuerta … e mas alliende tenia la dicha villa y fortaleza sus çercas y barbacanas y açintos, cubos y baluartes todo de argamasa y almenado por ençima”.14 SIGLO XII. LAS CATEDRALES El estamento eclesiástico y sobre todo el más importante de ellos, el episcopal, fueron adquiriendo más poder y bienes terrenales, que debían mantener y salvaguardar. Durante este proceso fueron alcanzado el dominio sobre muchas villas y poblaciones importantes, cuyos habitantes no estaban muy conformes. Para entonces, las amonestaciones y excomuniones ya no eran bastantes para poder controlarlos. De resultas, los obispos empezaron a fortificar las nuevas catedrales que a partir del siglo XII se estaban construyendo en los reinos de Castilla y León. Para estas nuevas construcciones se asimiló el nuevo modelo de iglesia cluniacense, sobre todo en lo que respecta a las dos grandes torres que flanquean la puerta principal y que fue un recurso muy adecuado para esta nueva necesidad defensiva. Son los casos de las catedrales Santiago de Compostela y Sigüenza (Guadalajara). Este modelo defensivo catedralicio se completó con la protección de las demás puertas, pues está claro que los accesos siempre son uno de los lugares más expuestos de la defensa. De este modo, se levantaron torres en los accesos desde los cruceros, y el cimborrio fue utilizado como una torre más en la defensa. En la azotea y parte superior de los muros se construyeron adarves perimetrales y almenas, lo que permitió realizar una defensa vertical y más completa de los edificios. Además, este adarve permitía establecer una comunicación rápida y directa con cualquier lugar de la catedral que pudiera ser atacado. Destaca así el ejemplo de la catedral de Salamanca. Con posterioridad, también el ábside se constituyó en una torre más del complejo defensivo de las catedrales medievales del reino de Castilla y León, como fue el caso de Ávila. La torres y cubiertas no cubrían todo el tejado, sino que dejaban importantes espacios para la circulación de las tropas del obispo e incluso para el emplazamiento de pequeñas armas ofensivas como trabuchetes. 14  Rodríguez González, Ángel: Las fortalezas de la mitra compostelana y los “irmandiños”. Pleito Tabera-Fonseca. Pontevedra, 1984, tomo I, p. 27. Revista de Historia Militar, I extraordinario de 2018, pp. 110-174. ISSN: 0482-5748


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