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Revista Historia Militar Extra 1 2018

LAS FORTIFICACIONES EPISCOPALES DE LA CORONA DE CASTILLA 167 CONCLUSIONES A modo de conclusión, en cuanto a los castillos episcopales de la Corona de Castilla, hay que decir que a lo largo de la Edad Media al mismo tiempo que se construyeron castillos otros varios fueron afectados por diversos ataques o fueron derribados. Así, la agresión a la catedral de Santiago en el siglo XII o los llevados a cabo por los irmandiños en la segunda mitad del siglo XV, que durante dos años mantienen encerrado dentro de un castillo al arzobispo Alonso de Fonseca. También es caso de derribo el castillo de Fermoselle, en el siglo XIII. De igual modo, se produjeron varias confiscaciones reales y fue arrasado el alcázar de Palencia. El levantamiento de fortificaciones y castillos episcopales nos muestra que pese al respeto que se tenía a la religión y a sus administradores, los obispos, estos se vieron constantemente inmersos en las revueltas habidas en el reino, sujetos a la inseguridad general y que, por lo tanto, se les tratara como a un señor feudal más. No existe una tipología original de las fortalezas promovidas por los obispos, pues incorporan las mismas estructuras y elementos que la realeza o la nobleza de cada momento. Por tanto, los castillos de la mitra no se diferenciarán apenas de los construidos por la realeza o nobleza; e igual sucede en los castillos privativos de los obispos, que son como un castillo más de un noble. Así, desde el siglo XIV, los castillos serán utilizados por sus señores, en este caso eclesiásticos, como una de las principales manifestaciones simbólicas de su poder. En ellos, sus escudos de armas recordaban con claridad, plástica y visualmente, a modo de firma, quienes eran sus constructores y poseedores. La heráldica también en estos castillos es un claro elemento ensalzador del linaje del constructor: muy útiles ante los extraños, pues les enseñaba a respetarlo, y para los afines, a los que aleccionaba a estimarlo y recordarlo. Lo que puede marcar algo más la diferencia de las fortificaciones episcopales con respecto a todas las demás, es el tema concreto de las catedrales, que debían adaptarse a una planta definida por el culto. Por lo que, como en el caso de Santiago, se deben añadir elementos defensivos como más torres. Y así, además de éstas, las puertas y los cimborrios se tratan como elementos defensivos, dándose también algunos casos curiosos como en el de la catedral de Santo Domingo de la Calzada. En definitiva, el modelo de fortificación de una catedral se realiza mediante la construcción de grandes torres encuadrando la puerta principal, el empleo de la zona del ábside y del cimborrio como una torre defensiva más y la fortificación de todo su perímetro mediante un adarve almenado que recorría toda la línea de las Revista de Historia Militar, I extraordinario de 2018, pp. 167-174. ISSN: 0482-5748


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