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Revista Historia Militar Extra 1 2018

LOS LEGADOS PONTIFICIOS Y LA GUERRA EN LA PENÍNSULA… 213 En 1090 Berenguer Ramón II el Fratricida regresó de una infructuosa campaña militar para tratar de arrebatar Valencia al Cid Campeador, que incluyó un breve cautiverio del conde catalán en manos de aquél, y fue entonces cuando se reunió con el legado pontificio. Siguiendo la estela de las infeudaciones vasalláticas a la Santa Sede del rey Sancho Ramírez de Aragón, y la mucho más reciente del conde de Besalú (1077, v. ut supra)53, el conde Berenguer donó la ciudad de Tarragona a la Sede Apostólica con objeto de favorecer la restauración eclesiástica de aquella sede por parte del prelado de Vic54. El receptor formal de tal donación, en nombre del Romano Pontífice, así como el promotor de la iniciativa, fue el legado pontificio Rainerio55. Aunque la entrega al Papa de un territorio concreto que todavía no se había reconquistado podría parecer más bien una promesa de vasallaje que una realidad, lo cierto es que se trató de un acto de infeudación en toda regla, como lo prueba el pago del censo en plata y el compromiso de mantenerlo a perpetuidad por parte del conde y sus sucesores. A cambio, el Romano Pontífice hacía un llamamiento cruzadístico a todos los nobles y eclesiásticos para que contribuyesen al combate por la recuperación de Tarragona, ofreciendo las mismas indulgencias de la peregrinación jerosolimitana56. La campaña militar de 1091, probablemente acaudillada por el propio arzobispo Berengario a su regreso de Roma, donde habría acudido a recibir el palio, no llegó hasta la ciudad de Tarragona, quedándose en la orilla opuesta del río Gayá57. Una carta de Urbano II al mismo Berengario de Tarragona, de 25 de abril de 109358, insta al nuevo metropolitano a esforzarse en la restauración material efectiva de la Iglesia de Tarragona (el arzobispo 53  FACI LACASTA, Javier, “La restauración de Tarragona y la Primera Cruzada”, en FORNIS, César, GALLEGO, Julián, LOPEZ BARJA, Pedro, VALDÉS, Miriam (Eds.), Dialéctica histórica y compromiso social. Homenaje a Domingo Plácido, Vol. II, Zaragoza, Pórtico, 2010, Revista de Historia Militar, I extraordinario de 2018, pp. 213-268. ISSN: 0482-5748 p. 1.207. 54  FLÓREZ, ES, XXV, Apéndices, Doc. XII, pp. 212-213. 55  Señala P. Freedman que la Reforma Gregoriana se introdujo en Cataluña a través sobre todo del arzobispo Berengario, y no de “los a menudo inefectivos legados papales” (“Archbishop Berenguer...”, p. 155). La documentación no sólo refleja la debilidad relativa de Berengario en el panorama eclesiástico más amplio, sino también el papel preponderante del cardenal legado Rainerio, futuro Papa Pascual II; papel protagonista que le atribuye, entre otros, FACI LACASTA, F. Javier, “Algunas observaciones sobre la restauración de Tarragona”, en Miscel. lània en homenatge al P. Agustí Altisent, Tarragona, 1991, pp. 476-477. 56  IGLÉSIES, Josep, La restauració de Tarragona, Barcelona, Rafael Dalmau Ed., 1963, p. 9; AYALA MARTÍNEZ, Carlos de, “Definición de cruzada: estado de la cuestión”, Clío&Crimen, Núm. 6 (2009), p. 237; MORERA LLAURADÓ, E., Tarragona cristiana..., T. I, p. 360. 57  Los personajes aquí mencionados y varios otros son los que se comprometieron con el conde en los esfuerzos económicos y bélicos de la cruzada para la recuperación de Tarragona, en los términos acordados por Urbano II por medio de su legado Rainerio. MORERA LLAURADÓ, E., Tarragona Cristiana..., T. I., pp. 366-369. 58  FITA COLOMÉ, F., “Bula inédita…”, pp. 97-103.


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