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Revista Historia Militar Extra 1 2018

LOS LEGADOS PONTIFICIOS Y LA GUERRA EN LA PENÍNSULA… 233 frustraron completamente una empresa de este tipo122. Asimismo, no hay un registro documental específico de que la convocatoria cruzadística del arzobispo provocase contestación por parte de Honorio II (1124-1130), sucesor de Calixto II. Sólo en una carta de 10 de enero de 1126, el Papa recriminaba a Diego Gelmírez por haber “abusado de la dignidad del palio”123; ello pudo ser una respuesta contra el llamamiento general a la cruzada del compostelano. En todo caso, si la intención del arzobispo Gelmírez fue realmente arrogarse la condición de legado apostólico único de las Españas, el resultado no pudo ser menos satisfactorio. El nuevo pontífice reconoció la condición metropolitana de la sede compostelana, pero se negó a renovar la legacía apostólica de Diego Gelmírez124. No obstante, Honorio II tampoco había renovado la legacía permanente de Raimundo de Toledo. Cuando, tras la muerte de Calixto II, se rescindió igualmente la de Diego Gelmírez, el resultado fue la supresión de los legados pontificios de carácter permanente para España. Concilios legatinos para la concordia entre los reinos hispanos: Valladolid 1123, Palencia 1129, Carrión 1130 y Burgos 1136 El cardenal Deusdedit llegó a España en 1123 como legado a latere de Calixto II, con amplias prerrogativas para visitar y remediar el estado de las diócesis hispanas. Además de las cuestiones netamente eclesiásticas, su objetivo fue alcanzar la concordia de los príncipes hispanos, sobre todo la unión entre la reina Urraca y Alfonso VII; durante su estancia en Portugal debió de entrevistarse también con doña Teresa125. Parece razonable interpretar que, en el concilio nacional de Valladolid, ante los prelados y señores del reino, el legado pontificio buscó la concordia entre la reina y su hijo, aunque no se tiene registro cierto de ello. Durante la mayor parte de su pontificado, el Papa Honorio II (1124- 1130) no envió legaciones a España. Sí existe información, sin embargo, de un concilio presidido por Raimundo de Toledo, en calidad de legado de la Sede Apostólica, o al menos arrogándose tal condición, puesto que, en realidad, Ho- 122  LÓPEZ FERREIRO, A., Op. cit., T. IV, p. 114. Como señala el autor, desde entonces “comenzó a palidecer” la estrella de Gelmírez, cuyo máximo apogeo coincidió con el pontificado Revista de Historia Militar, I extraordinario de 2018, pp. 233-268. ISSN: 0482-5748 de Calixto II. 123  FALQUE REY, E., Historia Compostelana, II.LXXXIII.2, p. 465. 124  Así interpreta López Ferreiro el comentario de la Historia Compostelana de que los legados de Gelmírez retornaron de la curia romana a Santiago en julio de 1126 “sin haber conseguido nada” (II.LXXXIII.3). LÓPEZ FERREIRO, A., Op. cit., T. IV, p. 117. 125  TEJADA Y RAMIRO, Colección, T. III, p. 252.


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