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Revista Historia Militar Extra 1 2018

234 FERNANDO RODAMILANS RAMOS norio II sólo le había confirmado la primacía (30 de noviembre de 1125)126, pero no la legacía. Las actas conservadas muestran que el concilio fue convocado a instancias del rey Alfonso VII, una vez fallecida su madre la reina Urraca I (†8 de marzo de 1126), y que se celebró en Palencia poco después127. Sus dieciocho cánones guardan abundantes similitudes con los del concilio de Burgos de 1117, presidido por el legado Boso y, por supuesto, con los del ecuménico Lateranense de 1123128. Se trató, como entonces, de la reforma de las costumbres eclesiásticas, de la defensa de la libertas ecclesiae frente a los poderes laicos, y de proteger el reino contra la violencia y el desorden. En este sentido, se incluyen algunas normas muy particulares que reflejan el especial interés en la pacificación definitiva del reino, como el canon que insta de manera general a que los príncipes terrenales no expolien a sus súbditos (c. III) y el que manda a los obispos que busquen siempre la concordia entre los que están enfrentados (c. XI); sobre todo, aparecen dos cánones que persiguen la consolidación del nuevo monarca en su reino: que todos obedezcan al rey bajo pena de excomunión (c. XIV) y que los falsificadores de moneda sean excomulgados y cegados (c. XVII). En otoño de 1129 Honorio II sí nombró como legado a latere para España al cardenal Humberto de Ratta o Lanfranchi129. El concilio celebrado en Carrión en 1130 fue presidido por este legado pontificio, y en el mismo estuvieron presentes los arzobispos de Toledo y Compostela y, sin duda como invitado personal del legado, el arzobispo Olegario de Tarragona. Asistieron los obispos y principales abades del reino. La presencia de los reyes y de los principales nobles no sólo reafirma la importancia de la reunión, sino que corrobora que, además de las cuestiones netamente eclesiásticas, el concilio legatino debió de tener un marcado carácter de reforma y corrección de los males del reino, en pos de la seguridad y la estabilidad política. En este sentido, guardaría una especial relación con el concilio de Palencia del año anterior, cuyas decisiones habrían sido ratificadas por el legado Humberto. Mientras se estaba celebrando el concilio de Carrión se produjo el fallecimiento del Papa Honorio II (†14 de 126  MANSILLA, D., La documentación..., Doc. 64, pp. 81-82. 127  FALQUE REY, E., Historia Compostelana, III.VII, pp. 501-504; AGUIRRE, Collectio, T. V., pp. 49-50; MANSI, XXI, cols. 385-388; TEJADA Y RAMIRO, Colección, T. III, pp. 257-259. 128  FOREVILLE, R., Lateranense I, II y III..., pp. 85-90. También ha sido destacada la similitud con algunos cánones del concilio de Compostela de 1114. GARCÍA Y GARCÍA, A., “Concilios y sínodos...”, p. 427, aunque los cánones de este concilio debieron ser una réplica de los del legatino de León del mismo año. 129  CARDELLA, Memorie, T.I/1, p. 276; LABBÉ, Philippe, Sacrosancta concilia, T. XII, Venecia, 1730, cols. 1201-1206; JAFFÉ, Regesta, I, Núms. 7382 y 7383, p. 838; FALQUE REY, E., Historia Compostelana, III.X.2-3, pp. 508-510. Revista de Historia Militar, I extraordinario de 2018, pp. 234-268. ISSN: 0482-5748


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