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Revista Historia Militar Extra 1 2018

LOS LEGADOS PONTIFICIOS Y LA GUERRA EN LA PENÍNSULA… 243 habría sido la creación de las órdenes militares hispánicas162; las más importantes nacieron, significativamente, entre 1160 y 1180, y, frente al universalismo y el control último pontificio de las órdenes militares originarias, destaca la territorialización y el control regio de esta importante herramienta de la lucha peninsular163. Las actuaciones posteriores de Jacinto corroborarían este planteamiento; ya como Papa Celestino III, el antiguo legado insistió en la promoción pontificia de la cruzada peninsular, así como en la identificación de Reconquista y Cruzada. En todo caso, no cabe duda de que la legación del cardenal Jacinto tuvo como uno de sus objetivos generales el promover la guerra contra los sarracenos, buscando para ello, en primer lugar, terminar con las disputas entre príncipes y entre obispos de los reinos. Los cánones 18, 24, 25 y 32 del concilio de Valladolid de 1155 (y los concordantes de Lérida de ese mismo año), muestran con claridad este objetivo de pacificación del territorio cristiano. Aunque dichos preceptos no eran sino traslaciones fidedignas de los cánones 11, 12 y 15 del Concilio II de Letrán, habría que considerarlos como un paso necesario para alcanzar el objetivo último de la Reconquista. Para el cardenal Jacinto, la reforma de la Iglesia y la batalla contra el infiel estaban íntimamente conectadas164. La participación directa del legado pontificio en la lucha contra los sarracenos aparece de forma clara en una carta del cardenal Jacinto, que debió de ser escrita en el mismo año de 1155165, y en la cual se encargó de organizar las provisiones para el ejército que se preparaba para una gran campaña contra los sarracenos, solicitando la participación económica de todos los prelados, abades y órdenes militares de los reinos hispanos166. Es muy probable que en el propio concilio de Valladolid de 1155 se acordasen también subsidios para la jornada contra los infieles167. El resultado de esta “nueva savia cruzada” fue una reactivación de la actividad reconquistadora del rey, que desde 1151 había quedado prácticamente paralizada168. Lo 162  Ibídem, p. 6 163  AYALA MARTÍNEZ, Carlos de, Las órdenes militares hispánicas en la Edad Media (siglos XII-XV), Madrid, Marcial Pons, 2007, pp. 19-22; pp. 55-56. 164  SMITH, D. J., “The Iberian Legations...”, p. 102. 165  MANSILLA, D., La documentación..., Doc. 98, pp. 116-117. 166  El llamamiento era específicamente a los hispanos, pero a todos ellos, estando presentes en Valladolid todos los prelados portugueses, así como el de Pamplona y los fronterizos de Calahorra y Tarazona. AYALA MARTÍNEZ, Carlos de, “Alfonso VII y la Cruzada. Participación de los obispos en la ofensiva reconquistadora”, en DEL VAL VALDIVIESO, M. Isabel, MARTÍNEZ SOPENA, Pascual (Coords.), Castilla y el mundo feudal: homenaje al profesor Julio Valdeón, Vol. II, Valladolid, Univ. de Valladolid, 2009, p. 528. 167  SERRANO, L., Op. cit., T. II, p. 49. 168  AYALA MARTÍNEZ, C. de, “Alfonso VII y la Cruzada...”, p. 527. Revista de Historia Militar, I extraordinario de 2018, pp. 243-268. ISSN: 0482-5748


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