Page 260

Revista Historia Militar Extra 1 2018

LOS LEGADOS PONTIFICIOS Y LA GUERRA EN LA PENÍNSULA… 259 bre de su poder tras su conquista de Sicilia, estaba organizando una nueva cruzada hacia Tierra Santa de la cual el Papa apenas era un actor secundario, excluido hasta de la propia convocatoria de la misma. Por su parte Ricardo de Inglaterra, con el apoyo del emperador, mantenía la guerra contra el rey Felipe Augusto de Francia desde 1195222. En definitiva, a la altura de abril de 1197 Celestino III parecía estar perdiendo el control de la cruzada; por otra parte, la deriva de luchas internas entre los príncipes cristianos no era una excepcionalidad hispana, pero los reinos de España eran el territorio que mejor conocía, y probablemente por ello lanzó contra León toda su artillería. Tras la recepción de la bula de cruzada, el rey Sancho I de Portugal atacó Galicia con la colaboración de algunos señores gallegos afines. Por su parte, el Papa realizó un llamamiento al mes siguiente, el 14 de mayo de 1197, a todos los fieles de la archidiócesis de Burdeos para que acudiesen a la guerra hispana contra el Islam (iter hispaniae), concediendo igualmente a los combatientes las mismas indulgencias de la cruzada jerosolimitana223. Los efectos de la guerra, el riesgo de una gran derrota y, sin duda también, las condenas espirituales, hicieron que Alfonso IX se aviniera a firmar la paz. Alfonso VIII, por su parte, firmó una conveniente tregua en Sevilla con el Miramamolín, que regresó a su capital en Rabat. Esto debió de suceder hacia agosto o septiembre de 1197224. El resultado y la garantía del acuerdo de paz fue el matrimonio entre Alfonso IX y Berenguela de Castilla, hija de Alfonso VIII y, por tanto, sobrina del primero. El grave problema de la consanguinidad de los contrayentes, una vez más, no se escapaba a los artífices del acuerdo, quienes, sin embargo, confiarían en que el matrimonio se mantuviese el tiempo suficiente como para otorgar herederos225. Celestino III no se pronunció sobre el impedimento, pero falleció poco después, el 8 de enero de 1198. Fue Inocencio III quien hubo de lidiar con este espinoso asunto. El 16 de abril de 1198 ya había enviado a España a su legado a latere Rainerio, ordenándole que advirtiera a Alfonso VIII y Alfonso IX de la invalidez del matrimonio de este último con doña Berenguela, que ordenase al rey Sancho VII de Navarra a respetar las treguas pactadas con Alfonso VIII, 222  EDBURY, Peter W., “Celestine III, the Crusade and the Latin East”, en DORAN, J., SMITH, D. J. (Eds.), Pope Celestine III..., pp. 132-134. 223  JAFFÉ, Regesta, II, Núm. 17539, p. 633. 224  GONZÁLEZ, J., Alfonso IX..., T. I, p. 88. 225  ALFONSO X, Primera Crónica General o sea Estoria de España, MENÉNDEZ PIDAL, Ramón (Ed.), Madrid, 1906, T. I, Núm. 1004, p. 683. RISCO, ES, XXXV, pp. 260-261; FITA, F., “Bulas históricas...”, p. 459. Parece que fue la reina Leonor la que impulsó a Alfonso VIII a obviar el impedimento de consanguinidad a cambio de terminar con la terrible guerra. GONZÁLEZ, J., Alfonso IX..., T. I, p. 100. Revista de Historia Militar, I extraordinario de 2018, pp. 259-268. ISSN: 0482-5748


Revista Historia Militar Extra 1 2018
To see the actual publication please follow the link above