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Revista Historia Militar Extra 1 2018

278 IVÁN CURTO ADRADOS ejecutora de la venganza de Dios por la perversión cristiana, debemos hacer frente a nuevas incógnitas. Pues, si la agresión era voluntad divina, ¿debía la Iglesia recibir con resignación el abuso pagano confiando únicamente en la penitencia, la rectificación de las costumbres y la oración como herramientas para aplacar su furia? ¿O acaso podía el clero alentar la resistencia armada de los laicos frente al paganismo? Incluso cabría preguntarse: ¿estaba legitimada la lucha de los propios eclesiásticos contra los que amenazaban la religión? Mediante una observación preliminar del rastro destructivo vikingo podríamos inclinarnos a pensar que la docilidad se impuso como doctrina entre el clero. Por ejemplo, en el mundo anglosajón sabemos que las invasiones danesas del siglo IX fueron tan disruptivas que provocaron el destrozo total de su organización eclesiástica. Varios obispados desaparecieron íntegramente, mientras que otros se mantuvieron vacantes durante décadas27 –algo muy relevante si se considera que los obispados eran unas de “las instituciones más duraderas de la Europa medieval; no se abandonaban a la ligera, aunque fuera temporalmente, y eran muy resistentes al cambio, aunque proviniera de la autoridad eclesiástica”28. A nivel monástico, los estragos debieron ser incluso mayores, con graves consecuencias constatadas en algunos los más eminentes centros religiosos de la isla: Lindisfarne, Peterborough, Ely, etc.29. Existen incluso varios relatos, como el hagiográfico del martirio del rey San Edmundo (muerto en 869)30 o la historia del asesinato del arzobispo Ælfheah de Canterbury (muerto en 1012)31 –más cercanos al Sermón de la Montaña que a la Lex Talionis32–, que dan muestras de cristiana mansedumbre ante el ensañamiento vikingo. No obstante, y a pesar de que a primera vista parezca que el clero anglosajón se abstuvo de tomar parte en la violencia, un análisis más profundo revela que la Iglesia no pudo evitar verse involucrada en la lucha: 1) Ideo- 27  Stenton, Frank: op. cit., pp. 433-438. 28  Wormald, Patrick, C.: “Vikings studies: Whence and Whither?”, en Farrell, Robert, T.: The Vikings. Phillimore, Londres, 1982, pag. 138. 29  Swanton, Michael: op. cit., pp. 64 y 71. Fairweather, Janet trad.: Liber Eliensis. A history of the isle of Ely from the seventh century to the twelfth, Boydell Press, Woodbridge, 2005, pag. 72. 30  La Passio Sancti Edmundi Regis et Martyris de Abón de Fleury es analizada por Ridyard, Susan J.: The Royal Saints of Anglo-Saxon England. A study of West Saxon and East Anglian cults. Cambridge University Press, Cambridge, 1988, pp. 211-234. 31  SWANTON, Michael: op. cit., pag. 142. 32  Mientras en el Antiguo Testamento Yahvé aparece en numerosos versículos como Señor de los ejércitos y la guerra es considerada un medio de Dios para castigar a los pueblos, en el Nuevo Testamento se multiplican los pasajes de condena de la violencia, recomendaciones a no defenderse y predicaciones en contra de la venganza. Véase: Mateo 5: 39. Mateo 26: 52. Juan 18: 11. Romanos 12: 19. Revista de Historia Militar, I extraordinario de 2018, pp. 278-300. ISSN: 0482-5748


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