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Revista Historia Militar Extra 1 2018

288 IVÁN CURTO ADRADOS Tanto el Cronicón de Sampiro77 como la Historia Compostelana78 reflejan la muerte de este prelado en batalla, y son bastante críticos con su actuación. No obstante, la ‘damnatio memoriae’ de Sisnando II parece sustentarse más sobre su gestión de los bienes de la diócesis, sus complots contra el rey Sancho I y su derrota ante los paganos, que sobre su participación militar79. Los cronicones hispánicos concuerdan con Dudón de San Quintín en afirmar que, tras la derrota gallega, los normandos se dedicaron a depredar muchos lugares de Galicia durante casi un año sin que ninguna fuerza les plantase cara. Este intervalo de destrucción dejó una profunda cicatriz sobre la Iglesia gallega. Todo centro espiritual que se cruzó en su camino, si no contaba con la protección de murallas, fue víctima de saqueo. Así pudo ocurrir con Iria –que debió de sufrir mucho80–, al igual que otros recintos como Castro Candade81 o los monasterios de Santa Eulalia de Curtis82, San Juan de la Cueva83, San Esteban de Boiro, Santiago de Boente y San Pedro de Antealtares 84. Si embargo, la sede episcopal de Lugo debió tabant et predam tulebant, Quo audito episcopus Sisnandus, ut insanus armis indutus, cucurrit post eos usque Fornelos, et intrans per medias acies, occiditur”. García Álvarez, Manuel R.: “Cronicón Iriense”, pp. 118-119. 77  Pérez De Urbel, Justo y González Ruíz-Zorrilla, Atilano: op. cit., pag. 171. 78  Libro I, II, 6. Falque Rey, Emma ed.: Historia Compostellana. Brepols, Turnhout, Corpus Christianorum nº LXX, 1987, pp. 12-13. Falque Rey. Emma ed. y tr.: Historia Compostelana, Akal, Madrid, 1994, pag. 74. 79  Por ejemplo, la iriense dice: “...Sed cum nimium secularis et potens erat, familie Ecclesie sue oppressione imposita, ut sua palatia et monasteria, scilicet Ciniense ac Superatum, Canetamque strenue conderent, ast opes ecclesiasticas male distrahendo, suis parentibus incunctanter et immoderate largiretur, et cuncta regi Sancio nota fierent, saepe ab eo et a dominis Loci Sancti monitus fuit ut resipisceret et se emendaret, sed quia superbus et alti sanguinis erat, emendari contempsit” García Álvarez, Manuel R.: “Cronicón Iriense”, pp. 118-119. Recordemos que, si la victoria era una recompensa concedida por Dios, la derrota debía ser un signo de su disfavor. Por otro lado, son multitud los cánones altomedievales dirigidos a condenar la mala gestión de los bienes eclesiásticos por parte de los obispos o la participación de clérigos en conspiraciones políticas. Por ejemplo: canon XX del Concilio de Toledo III, canon V del Concilio de Narbona, canon XXXIII del Concilio de Toledo IV, canon I del Concilio de Toledo IX, canon II del Concilio de Toledo X, y un largo etc. 80  Suponemos que fue así por su cercanía con el epicentro del ataque vikingo y la ausencia de fuertes defensas. Si embargo, aunque el documento de traslado de la sede mencione la vulnerabilidad de Iria ante “ataques bárbaros” como su argumento principal, es de notar que este traslado no se produjo hasta el año 1095, por lo que resulta difícil establecer correlación entre ambos episodios. Para el documento ver López Ferreiro, Antonio y Fita, Fidel: op. cit., pp. 8-11. 81  Sánchez Pardo, Juan Carlos: “Los ataques vikingos y su influencia en la Galicia de los siglos IX-XI”, en Anuario Brigantino, nº 33, 2010, p. 71. 82  Transcripción del documento de 995 que habla de la quema del monasterio por los normandos en Loscertales Valdeavellano, Pilar ed.: Tumbos del Monasterio de Sobrado de los Monjes. Ministerio de Educación y Ciencia, Madrid, 1976, vol. I, doc. 137, pp. 177-182. 83  Almazán, Vicente: Gallaecia Scandinávica. Galaxia, Vigo, 1986, pag. 100. 84  Ferreiro Alemparte, Jaime: op. cit., pp. 43-44. Revista de Historia Militar, I extraordinario de 2018, pp. 288-300. ISSN: 0482-5748


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