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Revista Historia Militar Extra 1 2018

EL ASCENDIENTE ECLESIÁSTICO EN EL LENGUAJE BÉLICO… 33 los siglos XIII y XIV acerca de la relación del rey castellano y la guerra, trasladadas después a los ordenamientos jurídicos. Como tratados de carácter político-moral, los espejos contienen una serie de directrices de gobierno encaminadas a inspirar las actuaciones, también las bélicas, del buen monarca cristiano26. El propósito de estas guías consistía sobre todo en intentar moldear una recta conciencia cristiana en el príncipe para asegurar, tras hacerse con las riendas del poder, la buena marcha y prosperidad del reino, convirtiéndose a su vez en modelo de virtudes para sus “naturales”. Por ello, las anotaciones realizadas en este tipo de obras sobre el comportamiento del monarca en relación con el hecho bélico siguieron pautas muy específicas. En relación a los “espejos” publicados entre mediados del siglo XIII y a lo largo del XIV lo primero que se constata es que su número fue bastante inferior a los que vieron la luz en la centuria siguiente. Además de El libro de los doze sabios, especialmente interesante para la guerra como se verá más adelante, sólo mencionaré aquéllos cuya autoría total o parcial se debió a un eclesiástico o, al menos, se considera probable la participación de algunos clérigos de la corte en su redacción. El primero es el Libro de los cien capítulos, una ampliación de la obra anónima Flores de filosofía, datado en la década de 1280, de autoría también desconocida, aunque se haya especulado en los últimos tiempos sobre la misma. El segundo es Castigos del rey don Sancho IV, obra patrocinada por este monarca y articulada en cincuenta capítulos, entre los que sobresalen para el tema que nos ocupa aquellos relacionados con la ética individual y política del monarca. Aunque durante muchos años existieron dudas sobre la autoría de esta obra -existen varios manuscritos con diferentes adiciones- la crítica aceptó finalmente que se compuso, según deseo expreso del monarca, por un grupo de clérigos que acompañaban a Sancho IV en el cerco de Tarifa, concluyéndola allí. En el éxplicit final la obra tal circunstancia queda clara: “Nos el rey don Sancho, que fezimos este libro, acabamoslo teniendo çercada la villa de Tarifa”. La mano de eclesiásticos en su redacción se observa en varias de sus características, como el lenguaje de origen religioso empleado, o la traducción al 26  Desde mediados del siglo pasado se han publicado numerosos estudios sobre los “Espejos de príncipes”. Sin pretender ser exhaustiva, me remito, además de a los estudios mencionados en la bibliografía final, a los trabajos de: Beneyto Pérez, Juan: “Los espejos de príncipes en España”, en Los orígenes de la ciencia política en España, Madrid, 1949, pp. 352-372; Gómez Redondo, F: Historia de la prosa medieval castellana. I. La creación del discurso prosístico: el entramado cortesano, Madrid, Cátedra, 1998; Nieto, José Manuel: “Les Miroirs des princes dans l’historiographie espagnole (couronne de Castille, XIII-XV siècles): tendences de la recherche”, en Specula principum, Frankfurt-Main, 1999, pp. 193-207; Bizarri, Hugo y Rucquoi, Adéline: “Los espejos de príncipes en Castilla: entre Oriente y Occidente”, en Cuadernos de Historia de España, 79, 2005, pp 7-30. Revista de Historia Militar, I extraordinario de 2018, pp. 33-76. ISSN: 0482-5748


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