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Revista Historia Militar Extra 1 2018

SANTOS GUERREROS Y “GUERREROS SANTOS” EN LA LUCHA… 85 Enrique de Aragón y don Álvaro de Luna, reclaman su ayuda para triunfar en las grandes empresas proyectadas14. Este doble patrocinio explica que muchos guerreros y miembros de la orden recurrieran a él en el momento de la muerte, bien de forma exclusiva, o, casi siempre, junto con la Virgen María15. A partir de l500, va difundiéndose la invocación a Santiago como «patrón de las Españas» y, treinta años después, esta fórmula se enfatiza en el testamento del quinto conde de Benavente, donde es designado como «bien aventurado apostol Santiago patron luz e honrra de nuestras Españas»16. Aunque son los varones los que se acogen fundamentalmente a esta abogacía, también se adscriben a ella algunas esposas y familiares femeninas de los maestres de Santiago, como se ve en las últimas voluntades de doña Juana Pimentel, viuda de Álvaro de Luna, y de doña María de Luna, hija de ambos17. d) El impacto en Portugal. La ausencia de crónicas de reinados en el país luso hasta el siglo XV trae consigo la dificultad de conocer las manifestaciones de la religiosidad en épocas anteriores y plantea la duda de si algunas de las reseñadas en ellas corresponden, en realidad, al momento en el que fueron escritas De hecho, María de Lurdes Rosa supone que Santiago, en cuya festividad se alcanzó el triunfo de la mítica batalla de Ourique, pudiera ser, en principio, el patrón de esta contienda, y basculara después hacia el símbolo de la cruz, que se haría definitivo. Abona esta hipótesis la protección atribuida al apóstol sobre Sancho I, hijo de Afonso Henríques18. 14 El decir de fray Diego en alabanza a los hijos del rey Fernando de Aragón pide la protección del apóstol para don Enrique, maestre de Santiago: «Santiago glorioso/ ante Dios venga muy presto/ rogando por su Maestro/ don Enrique muy preçioso/ por que sea muy poderoso/ a defender ley de Cristos ...». Cancionero de Juan Alfonso de Baena, ed. de Brian Dutton y Joaquín González de Cuenca, Madrid, 1993, cit., nº 514, p. 359. También le invoca don Álvaro de Luna: «E mandó tocar las tronpetas, e a grand voz començó a llamar el nombre del apóstol Santiago, e dixo a todos los suyos que lo siguiesen, e fiziesen como él fazía». Crónica de don Álvaro de Luna, ed. de Juan de Mata Carriazo, Madrid, Espasa-Calpe, 1940, p. 37. 15  Isabel Beceiro Pita, “La aristocracia de Castilla y sus abogados celestiales”, Estudios de Historia de España, XII, t. I, Buenos Aires, 2010, pp. 39-41. 16  Testamento de don Lope Sánchez de Moscoso, primer conde de Altamira. Santiago, 15 de abril de 1500. Copia en RAH. Colección Salazar, fols. 183-19, y de don Alonso Pimentel, quinto conde de Benavente, otorgado en Villalpando, 3 de junio de 1530. AHN. Nobleza. Osuna. C. 423, D. 121-7. 17  Testamento y codicilo de doña Juana Pimentel en Guadalajara, 27 de julio de 1484, y de doña María de Luna, Guadalajara, 13 de octubre de 1505. AHN. Nobleza. Osuna. C. 1739, D 4 (2-7) y C. 1740. D. 3 (10-11). 18  Klaus Herbers, Política y veneración de santos en la Península Ibérica. Desarrollo del “Santiago político”.Pontevedra, Fundación cultural Rutas del Románico, 2ª edición, 2006, p. 89. Revista de Historia Militar, I extraordinario de 2018, pp. 85-102. ISSN: 0482-5748


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