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dossier El fenómeno tuvo su causa en una violentísima explosión solar, ocurrida tres días antes, que lanzó billones de toneladas de gas al espacio en dirección a nuestro planeta. De forma inmediata, toda la banda de onda corta quedó inutilizable y el día 12 de marzo se pudieron ver auroras boreales en latitudes tan bajas como Florida y Cuba. Las consecuencias se agravaron cuando la enorme perturbación magnética creó intensas corrientes en el suelo de América del Norte y encontró una debilidad en la red eléctrica de Montreal. Además, hubo problemas en los sistemas de suministro de Nueva York y Nueva Inglaterra, que sufrieron Los fenómenos de clima espacial afectan a los sistemas electrónicos y degradan los paneles fotovoltaicos de los satélites graves caídas de potencia sin llegar al apagón. En el espacio, docenas de satélites quedaron fuera de comunicación y otros experimentaron fallos en el funcionamiento de diferentes sistemas debido a la influencia de la tormenta solar en sus equipos electrónicos. Nuestra dependencia de los satélites en 1989 era apenas una fracción de la que hoy tenemos y las consecuencias de la pérdida de comunicaciones y control podría ser muy grave si se repitiera un fenómeno similar sin tomar medidas. Conocer los ciclos de actividad solar es una necesidad creciente según aumentamos nuestra presencia en el espacio cercano, pero, como el suceso descrito indica, estos fenómenos también afectan a infraestructuras en tierra, así como dañan equipos de aviones en vuelo y afectan a la salud de tripulantes y pasajeros. La observación del clima espacial incluye, principalmente, la actividad solar que provoca la emisión de plasma, las variaciones en los campos magnéticos y las radiaciones electromagnéticas. También, aunque de forma menos trascendente, se considera la influencia de rayos cósmicos y otras fuentes de partículas de energía. Los fenómenos de clima espacial afectan a los sistemas electrónicos y degradan los paneles fotovoltaicos de los satélites, acortando su vida operativa. Por ello, la información sobre la actividad solar permite diseñar la protección de los sistemas de a bordo en función de la intensidad de los fenómenos que se esperan durante la vida del satélite. Igualmente, anticiparse a la llegada de tormentas magnéticas permite que los operadores de los sistemas desactiven determinados equipos hasta que cesen las perturbaciones para evitar que resulten dañados e incluso plegar o modificar la posición de los paneles solares para reducir su exposición. Las principales agencias y organismos relacionados con el estudio del espacio, ya tienen servicios de meteorología espacial que proporcionan información sobre la actividad solar obtenida por sus medios de observación, análisis y predicción. 640 REVISTA DE AERONÁUTICA Y ASTRONÁUTICA / Septiembre 2018


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