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dossier Finalmente, resta el servicio de aviso de entrada de objetos espaciales en la atmósfera terrestre. El S3TOC proporcionó este servicio a los usuarios desde el inicio del proyecto europeo de manera rotatoria en colaboración con el resto de socios del consorcio y hasta el 30 de junio de 2018, cuando se acordó un nuevo reparto en la provisión de servicios para optimizar los recursos europeos. Entre los usuarios de este servicio se encuentra Protección Civil española y la de otros países europeos, principales actores en el caso de que hubiera que aplicar algún protocolo de actuación. El S3TOC tuvo un papel relevante en este servicio en 2018 con la monitorización de la entrada de la estación espacial china, TIANGONG-1. CASO DE ÉXITO EN EL S3TOC: LA ENTRADA DE LA TIANGONG-1 En su ambición de convertirse en una gran potencia en el espacio, el 29 de septiembre de 2011, la República Popular China puso en órbita su primera estación orbital. China seguía así el camino marcado por el Skylab estadounidense, de la extinta URSS con la MIR o de la comunidad internacional, cuyos esfuerzos se ven plasmados en la Estación Espacial Internacional (ISS). Con unas dimensiones (10,5x17 m) similares a una pista de pádel y una masa inicial estimada de unas 8,5 toneladas, comenzaba su singladura este nuevo laboratorio espacial, bautizado como TIANGONG-1 (Palacio Celestial 1 en español), a una altura aproximada de 350 km, desde donde daba unas 15 vueltas diarias a la Tierra a una velocidad de casi 8 km/s (equivalente a ir de Madrid a Cartagena en 1 minuto). TIANGONG-1 se concibió como una misión de transición hasta que, si se cumplen las previsiones, en 2023 China coloque en órbita su gran estación orbital definitiva. La vida útil de diseño de la TIANGONG-1 finalizó en 2014 y así, en marzo de 2016, la Oficina de Ingeniería de Vuelos Espaciales Tripulados de China informó oficialmente del apagado del sistema de intercambio de datos con la estación, lo que ratificó en una comunicación oficial en mayo de 2017 ante el Comité de Naciones Unidas para el Uso Pacífico del Espacio Exterior (COPUOS). Desde ese momento se activó la cuenta atrás para su reentrada. En este sentido, existían precedentes de reentradas de grandes objetos, como la del Skylab, que, con un tamaño casi 10 veces superior al de la TIANGONG-1, entró en julio de 1979, dejando varios objetos esparcidos en Australia sin que ninguno causara daños de consideración. La cuestión era, pues, predecir dónde y cuándo haría la TIANGONG-1 su entrada efectiva. Los cálculos se basaron en su trayectoria conocida y observada con sensores, las características físicas y algunas estimaciones, como la masa residual que no se conocía con exactitud porque depende del combustible remanente, o la influencia de la atmósfera que resulta extremadamente variable debido principalmente al efecto del Sol. Zonas de probabilidad de entrada de la TIANGONG-1 668 REVISTA DE AERONÁUTICA Y ASTRONÁUTICA / Septiembre 2018


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