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Sobrevuelo en la exhibición del Osprey. (Imagen: Miguel Ángel Pascual Arribas) el air crew reception (ACR), que era el centro de operaciones del festival aéreo, encargado de las operaciones en tiempo real y de la programación desde el jueves hasta el lunes, así como del in-processing, transportes, alojamientos, comidas, apoyos, medio ambiente, mantenimiento de aeronaves, planes de vuelo y meteorología. Este equipo lo formaban cada día entre cinco y seis personas, y fue la clave del éxito. Cada participante, a su llegada, era recibido a pie de avión por su POC, y este lo acompañaba al ACR, allí se coordinaba todo y se firmaba un acknowledge form donde cada piloto que iba a participar en los vuelos sobre el Mar Menor reconocía ser conocedor de la display order, la IG 30-11 sobre Exhibiciones Aéreas, STANAG 3533, AFSP-5, haber entregado su participant questionnaire, conocer la política medioambiental del Ejército del Aire, haber recibido un briefing del display director, así como un debrief y validación del ensayo (a la finalización del mismo). Durante los vuelos Antes de cada vuelo (ensayo o exhibición) el display director se reunía con los pilotos y se les daba un briefing y las actualizaciones de información correspondientes. El display director estaba en el centro de la exhibición, el Club Fernández Tudela, en la Ciudad del Aire, y tenía tres vías de comunicación: 1. Una frecuencia discreta de radio con el deputy display director, situado en la torre de control y al frente de la misma para los vuelos del festival, que además asumiría la figura de director de Emergencia en el caso de que la hubiera. Esta frecuencia también se compartía con la ERTAM y con el oficial de Seguridad en Vuelo de la AGA, que controlaba la zona de vuelo, con ejes de boyas que se colocaron en el Mar Menor. 2. Una frecuencia de enlace con los aviones en vuelo. Como responsable en primera instancia de la coordinación y de la seguridad en las operaciones aéreas. Todos los ensayos tenían que ser validados por el display director, y no había margen de improvisación para las exhibiciones aéreas del domingo. 3. Además, el ACR seguía trabajando de forma eficiente. LAS OPERACIONES AÉREAS Los slots de llegada y salida. Más de 100 llegadas de 28 tipos diferentes de aeronaves tuvieron lugar entre el jueves 7 y el viernes 8 de junio; esto había que coordinarlo con ensayos y movimientos del aeropuerto civil de San Javier. Solo las excelentes coordinaciones y el trabajo sinérgico y en consonancia con el Mando Aéreo General (MAGEN), Mando Aéreo de Combate (MACOM) y la Jefatura de Movilidad Aérea (JMOVA) hicieron posible que no hubiera ni un solo incidente, todo transurrió como estaba planeado. Es más, gracias a este entendimiento se dieron sinergias usando aviones de estática como apoyo a otras unidades de aviones de caza y se aprovechó un avión participante en estática para una misión real con salida a la finalización del festival. En este punto hay que resaltar que se trajeron aviones destacados en Inglaterra como el KC-135 de la USAF, o destacados en Sigonella (Italia) como el CV-22 Osprey, que tenían que programar un reabastecimiento en vuelo en el Mediterráneo para llegar a San Javier. Papel fundamental tomó la Fundación Infante de Orleans (FIO), que trajo a la Academia aviones históricos de enseñanza, en concreto llegaron con una MENTOR, un T-6, tres Bücker, una Twin Beech y una Dornier Do-19. Como curiosidad, la Dornier y las Bücker tuvieron que hacer escala en la base aérea de los Llanos. Estamos muy agradecidos con la FIO por el esfuerzo extraordinario que 686 REVISTA DE AERONÁUTICA Y ASTRONÁUTICA / Septiembre 2018


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