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LA BANDERA NACIONAL: SITUACIÓN, PROPÓSITO Y VALORES... 33 Su línea política era realizar reformas moderadas y en esto era apoyada por la nobleza, las altas jerarquías eclesiásticas y la burguesía44. Quería lograr una verdadera reconciliación nacional para cerrar las graves heridas que había dejado la guerra carlista45, incluso aspiraba al título de ‘Reina Pacificadora’, por cierto, un motivo que provocaría discrepancias con el general Baldomero Espartero, que ganaría el título de ‘El Pacificador’ por otro camino, el de sus victorias en los campos de batalla. En ese tiempo, el enfrentamiento entre moderados y progresistas impedía el cumplimiento del Estatuto Real, lo que provocó el motín de los sargentos de la Guardia Real en La Granja -Segovia- el 13 de agosto de 1836, que forzó a la Regente María Cristina a constituir un gobierno progresista, poniendo fin al Estatuto Real y dando pie a una nueva Constitución en 1837, elaborada bajo la inspiración de la de 1812. En 1839, un gobierno moderado estaba preparando una nueva Ley de Ayuntamientos con las intenciones de limitar su autonomía y de que los alcaldes dejaran de ser elegidos por el pueblo para ser designados gubernativamente, es decir, controlados por el gobierno. La causa era que la ‘revolución’ liberal estaba llevándose a cabo desde los ayuntamientos 46 y los de las principales ciudades españolas estaban en su poder. Por ello, los progresistas desataron una violenta oposición a ese proyecto de Ley porque estaba concebido, precisamente, para desalojarles de los gobiernos municipales. El dilema estaba en si la Reina regente sancionaría o no la Ley de Ayuntamientos para ponerla en vigor, porque tenía la plena potestad política de hacerlo o devolverla. Si la firmaba, los progresistas planeaban una insurrección general -de imprevisibles consecuencias- y, si no la firmaba, favorecía los planteamientos más radicales. El general Espartero, la figura más destacada del momento y que se sabía admirado por todos, civiles y militares, advirtió a la Reina de su firme oposición a esta reforma con lo que se posicionaba políticamente, aunque sin intervenir en persona. Estando ambos, María Cristina y Espartero, en Barcelona la Regente decidió sancionar la Ley de Ayuntamientos y, como estaba planeado, el 18 de julio en esta ciudad y en otras ciudades al poco, estallaron disturbios de gran violencia y gravedad que provocaron el nombramiento de un nuevo gobierno, esta vez de inspiración esparterista, aunque le sucederán rápidamente otros cuatro. Finalmente, la Reina, y a pesar de que consideraba que no había plena sintonía política entre ambos, encargó al general Espartero formar gobierno. 44  Suárez, Luis: op. cit., p. 175. 45  Cepeda, José: op. cit., p. 341. 46  Cepeda, José: op. cit., p. 341. Revista de Historia Militar, II extraordinario de 2018, pp. 33-72. ISSN: 0482-5748


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