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56 ANTONIO MANZANO LAHOZ “En algunos lugares, como parte de Cataluña, Cádiz y Madrid, en que por circunstancias particulares el Gobierno existente del duque125 pudo conservarse, el Ejército, víctima de su disciplina, dirigido por jefes adictos y comprometidos en la causa personal del duque, no quiso ensangrentar este drama y aguardó ocasión más oportuna para manifestar sus deseos … en circunstancias tan difíciles y complicadas, cada uno según la posición particular en que se encuentra, tiene deberes de delicadeza y pundonor que cumplir, y si no hemos de imitar a nuestros intolerantes adversarios, es preciso respetar los compromisos de honor y admitir en el gran partido nacional a todo aquel que no haya causado, con dañada intención y saliendo de sus deberes, notable perjuicio a la causa pública, como, por ejemplo, el ministro Mendizábal”. “La misma división de tropas que a las inmediatas órdenes de Espartero salió de aquí Madrid para Albacete, y de allí para Andalucía, es más bien en general digna de lástima que de censura; separados muchos oficiales de las filas y habiendo hecho otros dimisión de sus empleos, mandados por generales y jefes comprometidos personalmente en la causa del duque, y rodeados de una policía severa e inquisitorial, han sido arrastrados al sitio de Sevilla, y es menester dejar que el tiempo aclare la conducta de cada uno de ellos; tal vez la providencia ha permitido este hecho, no solo para aumentar la gloria del pronunciamiento y el horror al tirano, sino para que, conocidos aquellos de sus principales y pocos secuaces que han llevado las cosas más a su extremo, dejen de figurar en la escena política y recaiga sobre ellos el anatema nacional”. “Entre los hechos que han marcado en esta época el espíritu patriótico del ejército español, merece particular mención la conducta noble y resuelta con que gran parte de la oficialidad, de los distinguidos cuerpos de Estado Mayor, Ingenieros y Artillería y otros muchos de las demás Armas e Institutos del Ejército, hicieron dimisión de sus empleos antes de estar decidida esta lucha, exponiéndose a perder su carrera y el fruto de sus servicios por no comprometer a la nación en una guerra civil, y servir una causa contraria a sus convicciones; este proceder honroso que no podía atribuirse a cobardía ni a falta de subordinación, cuando recaía en distinguidos oficiales que han dado prueba de valor en los combates, y de disciplina militar en toda su carrera, debió hablar muy alto y advertir su violenta situación a los hombres de Espartero pero 125  Se refiere al duque de la Victoria, el general Baldomero Espartero. Revista de Historia Militar, II extraordinario de 2018, pp. 56-72. ISSN: 0482-5748


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