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94 CARLOS LOZANO LIARTE USO PREMIAL DE LOS COLORES DE LA BANDERA NACIONAL En el año 2018 se va a conmemorar el 175º Aniversario de la extensión de la bandera roja y gualda como bandera de los ejércitos españoles y por ende, bandera de la nación española. Desde aquel 1785 en que nacería a la vida emblemática y simbólica2 de muchas maneras, se ha venido usando el cromatismo inicial de la “enseña nacional” como “pabellón de popa” y que, sencilla pero contundentemente, define el Art.4.1 de la Constitución Española de 1978 como: “La bandera de España está formada por tres franjas horizontales, roja, amarilla y roja, siendo la amarilla de doble anchura que cada una de las rojas”. Diferentes trabajos salidos de distintas manos trataran de poner de manifiesto el incontable número de formas y variantes que en el campo militar y civil se utilizan y se han utilizado de esta enseña tal cual está definida o de sus colores acomodados a otros diseños relevantes. Nosotros vamos a poner de manifiesto su empleo en el terreno de lo “premial” tanto en lo militar como en lo civil, decantándonos más por lo primero que en lo segundo por aquello del contexto del trabajo sin olvidar el segundo. Alguien, hace unos años, en el marco de un Congreso de Sociedad Española de Vexilología, lanzo la idea de que “una bandera es color”, ya que son el juego de estos, en la distancia, los que permiten la identificación de la enseña con la idea de lo que representan. Este mismo concepto lo podemos extrapolar a las condecoraciones en general, pues fueren cruces o medallas, o cualquier otra forma que tome las insignias, prácticamente siempre penden de una cinta que se configura como un juego de colores que permiten, en la distancia, la identificación de las recompensas que ostenta el que las luce. Tanto es así que cuando se ha tratado de simplificar funcionalmente su uso, esta se ha reducido al empleo de una parte tan solo de estas. La expresión actual más aproximada a esto que comentamos es el llamado “pasador de diario”, configurado por pequeños retazos de las cintas de las recompensas de 1 cm de su altura, permaneciendo su anchura de 3 cm y yuxtaponiendo unas cintas al costado de otras. De alguna manera podemos asimilar estas cintas o sus reproducciones simplificadas a pequeños esquemas de las enseñas o banderas. Lo mismo podemos decir de una variante de la configuración de estas, las “corbatas” 2  RD. De 28 de Mayo de 1785, por el que Carlos III elegiría dos diseños como bandera: uno para los buques de guerra y otro para los buques mercantes, de entre las propuestas realizadas por el entonces Secretario de Estado y del Despacho Universal de Marina (Ministro de Marina), Antonio Valdés y Fernández Bazán. Revista de Historia Militar, II extraordinario de 2018, pp. 94-182. ISSN: 0482-5748


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