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P.— Realmente llama la atención la actual proliferación de misiones, operaciones, ejercicios, etc., tanto dentro como de fuera de nuestras fronteras, en los que participa la BRIMAR. ¿Esta demanda se atiende a costa de otros servicios? R.— Debo decir que esta participación nuestra es muy reducida en número de efectivos. El mayor contingente que nosotros hemos desplegado fuera ha sido de la entidad de un grupo táctico, es decir, entidad batallón, al mando de un teniente coronel, acompañado de su Plana Mayor y una unidad de maniobra, normalmente una compañía de fusiles. Esto nos permite compaginar en el tiempo varias misiones. Actualmente estamos participando con equipos operativos, entidades de once personas, que son fácilmente reemplazables, lo cual nos permite una continuidad en el tiempo y nos brinda también la posibilidad de enviar unidades incluso de mayor tamaño. Como general jefe de la Brigada me gustaría participar en más operaciones, ya que tenemos la misma capacidad que el ejército de Tierra para desplegar fuera sin ningún problema en respuesta a cualquier misión que se nos requiera. P.— Si tuviera que resumir su trayectoria profesional, ¿qué aspectos destacaría? R.— Son todos gratos recuerdos los que atesoro, por eso en ningún momento me he arrepentido de haber escogido esta profesión. Como es lógico los primeros años los recuerdo con un cariño especial. Entonces sientes que quieres comerte el mundo, además en los destinos de teniente y capitán estás muy en contacto con la tropa, lo que es una experiencia muy positiva. También destacaría el primer destino con responsabilidad, que en mi caso fue el mando del Primer Batallón de Desembarco, en el que estuve dos años, hace ahora diez años. Pondría también una nota destacada a mi período como comandante director de la Escuela de Infantería de Marina, del 2013 al 2016. Y, finalmente, el que considero el mayor hito de mi carrera profesional, es el actual de comandante en jefe del TEAR. P.— ¿Cuáles son los objetivos prioritarios que se ha propuesto alcanzar y a qué proyectos desearía dar un definitivo carpetazo al finalizar este mando? R.— Realmente nosotros al tomar posesión tenemos cierta continuidad en los objetivos de los mandos anteriores; pero sí destacaría como prioritarios tres de ellos: uno sería la adaptación de las plantillas orgánicas a las necesidades reales, para intentar compaginar los recursos humanos con las unidades que queremos tener activadas. Otro objetivo sería la renovación del material, y otro tercer objetivo sería la adecuación de las infraestructuras del TEAR, poniendo especial atención tanto a la calidad de vida como a las instalaciones de adiestramiento de nuestro personal. Ya hay proyectos en marcha, como la adecuación de las plantillas, que es un trabajo administrativo que esperemos esté resuelto antes de que acabe el año. Con respecto a las necesidades operativas, que se traducen en la renovación de algunos equipos que se han quedado ya obsoletos, también estamos trabajando en ello; y en lo relativo a infraestructuras, existe un plan de infraestructuras en el que estamos integrados y que está ligado al recurso económico disponible, como es lógico. P.— ¿Cuáles son las diferencias más acusadas entre los jóvenes de su época y los que traspasan el umbral del TEAR hoy en día? R.—Desde mi punto de vista, como veterano, los jóvenes de mi época teníamos más corazón, mientras que los de hoy son mucho más técnicos; si bien es verdad que esta misma frase se la oía hace dieciocho años a un comandante, por lo que creo que esta impresión se repite en el tiempo, por tanto es una cuestión generacional. Pero lo que sí creo que se ha mantenido inalterable es el espíritu. Todos los que entran aquí lo hacen movidos por una vocación, y esto es lo que identifica y une a todas las generaciones de Infantes de Marina. P.— En su opinión, la formación que reciben hoy en día nuestros soldados de Infantería de Marina permanece en consonancia con las exigencias de hoy en día? R.— Actualmente la Escuela de Infantería de Marina está haciendo un gran esfuerzo en la formación tanto del soldado, como de los suboficiales y oficiales, ofreciendo una formación acorde con los nuevos equipos y nuevos medios con los que se van a encontrar hoy; pero esta formación se tiene que completar después con esos mismos medios y materiales en las unidades de destino, intentando adiestrarles sobre aquellos aspectos más novedosos que no hayan visto en la Escuela; ese sería el objetivo a alcanzar. P.— El Tercio de Armada es el elemento fundamental de la capacidad anfibia de la Armada; en su opinión ¿los medios humanos y materiales con los que cuenta esta unidad se ajustan a la escalada exponencial de los requerimientos operativos que actualmente debe atender esta unidad? R.— Nosotros llevamos mucho tiempo ya participando en misiones. La forma BIP 19 El general Roldán respondiendo a las preguntas de nuestra periodista M.ª Carmen Jáuregui.


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