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BIP 25 no tiene mayores dificultades, ni para el acceso, ni para compaginar su vida familiar con sus obligaciones profesionales, ya que la casuística particular de la mujer está ya recogida y normalizada. Los tres se plantean una proyección profesional dentro de la Armada, pues consideran que con tesón y estudio todo se puede lograr. Si bien tienen un contrato hasta los 45 años, es verdad que tienen la opción de seguir formándose y estudiando para acceder a personal permanente, primero, y a Suboficial después. Si optan por abandonar la vida militar, nos dicen, estos años te generan una ventaja a la hora de presentarte a unas oposiciones a la Administración General, por ejemplo, mediante plazas reservadas para el personal militar. Sobre la percepción que se tiene del soldado de Infantería de Marina en la vida civil, quizás se sigue viendo como algo especialmente raro para la mujer, nos dice Carmen, pues consideran que se lleva una vida bastante dura: «A mí me ven como un bicho raro, quizás por el hecho de conducir un «Piraña», pero yo me siento genial, y les aconsejaría que vengan a conocernos, pues se quedarán enganchados», y los tres confirman que «depende mucho de la localidad de la que se hable, pues en las zonas donde está instalada la Infantería de Marina, que es donde realmente se la conoce, se la quiere y se la respeta». Y nosotras, Trinidad Ambrona y M.ª del Carmen Jáuregui, damos fe de ello, ya que desde esta gran experiencia vivida durante los ejercicios FTX FIM nos declaramos oficialmente: ¡Enganchadas a la Infantería de Marina más antigua del mundo! C. JÁUREGUI Soldado Carmen Lora Márquez. La cabo Rodríguez Basoa y nuestras periodistas Carmen Jáuregui y Trinidad Ambrona en el interior de un «Piraña».


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