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no se conocen con dieciocho años. Fue en ese justo momento cuando sentí la verdadera vocación, y no antes, por muy convencido que estuviese. Me sentí parte del cuerpo. De una familia. En 2012 aprobé las oposiciones para ser Suboficial de la Armada. Maldita la gracia que me hizo volver a estudiar matemáticas y física después de acabar el Bachiller de letras. Pero como casi todo en esta vida, no hay nada que no se consiga con constancia y trabajo. Fue en la Escuela de Suboficiales (ESUBO) donde gané mi primer certamen literario. Gracias al ejemplo de mis padres me había criado rodeado de libros. Desde que tenía uso de razón no recordaba un solo día en el que no hubiese leído un poco antes de irme a la cama. Julio Verne, Agatha Christie, Daniel Defoe, Arthur Conan Doyle, Edgar Allan Poe. Como casi la mayoría de los buenos lectores empecé a gatear en esto de la literatura con los clásicos. Siempre tuve la curiosidad de crear historias y empecé a escribir relatos que luego guardaba en el cajón de los calcetines sin enseñárselos a nadie. Ya les digo yo que el principal obstáculo del escritor novel es el miedo y la inseguridad. Pero esto tampoco viene mucho a cuento. Ya hablaremos sobre este tema en otro momento si me dan la oportunidad. El caso es que me decidí. Vi el cartel del concurso que organizaba la ESUBO ¿Por qué no intentarlo? Mi relato resultó ser el ganador del certamen. El premio consistía en un bolígrafo de plástico y un pendrive de 512 megabytes. Pero hacedme caso cuando os digo que no os podéis imaginar lo feliz que me hizo aquello. Después de esto me animé y empecé a presentar mis textos a concurso. En menos de tres años me galardonaron en más de diez certámenes nacionales, me ofrecieron trabajar para varios periódicos locales y formé parte de varias antologías de relatos (pueden pasarse por www.danielfopiani.com si les apetece echar un ojo a toda mi trayectoria profesional. Además hay fotos, entrevistas, y todas esas cosas que suelen aburrir menos que las letras). En medio de todo este caos editorial me ofrecieron la oportunidad de dirigir la Revista Cultural RSC, de la que he sido director durante más de cinco años. Al acabar el curso de Sargento me dejé las barbas crecer. Llegué en 2015 al Tercio de Armada (TEAR) y no me lo pensé dos veces a la hora de responsabilizarme de otro Equipo Operativo, en este caso del T-26 de la Sexta Compañía del Segundo Batallón. Al poco tiempo nos desplegaron por el norte de Europa en ! ¡A cubierta Llegada del Fan Pin 2016.


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