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correo electrónico que tengo fotocopiado y enmarcado en mi casa. Un trofeo. ¿Escuchan eso? Es mi corazón, que aún se pone nervioso al recordarlo. Era mi agente literario y me escribía para anunciarme que el Grupo Planeta había comprado La melodía de la oscuridad. ¡El Grupo Planeta! Al final del mail me daba la enhorabuena. Y de nuevo, esa carga de trabajo y responsabilidad que conlleva la publicación de una novela con una editorial de primer nivel. Correcciones, galeradas, cambios de última hora, trabajo, trabajo, y más trabajo. Todo para conseguir un producto final pulido y bien tratado para ofrecer a los lectores. Me siento afortunado. Muy afortunado. He tenido la suerte de trabajar con los mejores correctores, editores y profesionales del sector. ! ¡A cubierta Ni en mis sueños más húmedos habría imaginado conseguir estos objetivos en el mundo editorial. La Infantería de Marina me ha dado las mejores amistades que he encontrado en mis cortos veintiocho años. Además de esto, tengo la oportunidad de honrar al cuerpo y progresar a nivel personal labrándome una buena carrera literaria. ¿Es fácil compaginar la escritura con el deber como militar? No. Claro que no lo es. La literatura a este nivel conlleva una serie de obligaciones ineludibles que son muy difíciles de armonizar con las responsabilidades de nuestro oficio. Normalmente suelo tardar de catorce a dieciocho meses en estructurar al completo una novela, ya que solo puedo trabajar en los ratos libres y, sin ir más lejos, el año pasado tuve que verme obligado a rechazar una invitación a la Feria del Libro de Madrid y a Sant Jordi (Barcelona) por necesidades del servicio. Intentar sobrellevar las dos responsabilidades sin que ninguna de ellas se vea en detrimento, es para volverse loco. Las canas me nacen a ritmo de tambor. Os doy mi palabra. No obstante, se me hace imposible imaginar una vida en la que prescinda de una de las dos cosas. Durante toda mi carrera siempre he mantenido un objetivo primordial: trabajar para acercar la Armada a la sociedad y al ámbito cultural. Luchar cada día para que la imagen de nuestro ejército se vea beneficiada y, de manera interna, se apoyen y se aprecien esta clase de actividades culturales. Que deje de verse la escritura como un hobby y se respete como lo que verdaderamente es: un oficio. Estoy seguro que, con el paso del tiempo, comenzarán a valorarse este tipo de representaciones de la Armada en la sociedad. Mientras tanto, solo me queda seguir currando, cada día, para ser mejor militar y escritor. Esto no ha hecho más que comenzar, y sería una idiotez no reconocer que aún me queda mucho por aprender. Mucho. Y esto que viene ahora sí que se me da mal. Pero supongo que la mejor manera de despedirse es dando las gracias. Gracias, gracias y gracias. Muchas gracias por el apoyo que estoy recibiendo en los últimos meses. Prometo seguir trabajando para que nuestro ejército tenga una representación beneficiosa en la cultura de nuestro país. Muchas gracias por leer, de todo corazón. SGTO. I. M. DANIEL FOPIANI ESCRITOR BIP 55 El principal obstáculo del escritor novel es el miedo y la inseguridad.


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