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Doctrina, Táctica y Operaciones al combate y aprovechamiento del éxito. Antes de analizar estas opciones, es importante describir a grandes rasgos el contexto del futuro empleo de las unidades de caballería. Este artículo solo contempla el combate generalizado porque considero que es el factor determinante a la hora de decidir nuestra organización, aunque luego la adaptemos convenientemente a otros escenarios más frecuentes y menos exigentes. Una visión muy actual del futuro de la guerra Una visión actual, muy esquemática e inevitablemente simplificada, del futuro de la guerra sería: • En una primera fase los medios ISR (Intelligence, surveillance, reconnaissance) de última tecnología identifican los objetivos. Un cuidadoso y científico planeamiento decide qué objetivos deben batirse y como el proceso ISTAR asegura la adquisición de los objetivos. • En una segunda fase los fuegos conjuntos de alta precisión baten los objetivos y ponen fuera de combate al adversario o lo influyen para que acepte nuestra situación final deseada. • En una última fase, las unidades convencionales, eminentemente terrestres, despliegan en el terreno en una misión de estabilización que asegure una correcta transición hacia la situación final deseada. La tecnología es el factor determinante y casi la única protagonista. Siendo realistas, ¿tiene algún papel la Caballería en este esquema? Dentro de las actividades ISR tiene un papel secundario ya que el reconocimiento es la más comprometida de todas ellas y siempre cubrirá un espacio necesariamente limitado. Otro papel, también secundario, en la fase de estabilización, donde la experiencia nos demuestra que, debido a la menor exigencia de estas misiones, nuestros cometidos pueden ser asumidos por otras armas. Pero, ¿es realista esta visión de la guerra futura? Es, desde luego, bastante cercana a la que se expone en la mayoría de los medios no especializados y compartida por no pocos profesionales uniformados. Está en las antípodas de los profundos estudios de Clausewitz sobre la naturaleza de la guerra y no resiste un mínimo análisis histórico. Otra visión sobre la guerra convencional, que todavía persiste, es la de nuestra propia doctrina de los años ochenta en la que todas las operaciones militares giraban en torno al asalto y defensa del BAZR (Borde Anterior de la Zona de Resistencia). El mencionado énfasis de la Caballería en las misiones de seguridad está íntimamente relacionado con este modo de entender las operaciones militares. Ambas visiones describen una parte de la realidad de los conflictos bélicos, pero solo una parte. Ambas se refieren a procesos sistemáticos y ordenados, lo que las hacen fácilmente comprensibles y aceptables. Pero ¿es la guerra un hecho sistemático y ordenado? La pregunta es relevante porque la Caballería es un poderoso instrumento para situaciones dinámicas de máxima incertidumbre que pierde gran parte de su valor en aquellas otras situaciones más estáticas con escaso margen para la maniobra11. La realidad es mucho más compleja. Los conflictos bélicos nos enfrentan a personas capaces de elaborar estrategias que burlen la superioridad tecnológica y material del adversario. Además están sujetos a un sinfín de imponderables e imprevistos, pasiones e impulsos, dudas y miedos, que hacen de la actividad bélica una de las más caóticas de las desarrolladas por el ser humano. Los increíbles avances en la tecnología de información no se han detenido en los complejos y muy costosos sistemas desarrollados por las naciones más industrializadas, sino que se han extendido por toda la población del planeta. Muchos actuales o potenciales adversarios han demostrado como 11 Caso del estancado frente occidental en la Primera Guerra Mundial. 80 Memorial de Caballería, n.º 86 - Diciembre 2018


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