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Historia y Patrimonio HISTORIA Por Real decreto de 10 de febrero de 1718, al objeto de que todos los Regimientos tuviesen un nombre único y perpetuo, con independencia del coronel que los mandase en cada momento, el Regimiento de Dragones de Pezuela pasó a denominarse Regimiento de Lusitania, 10º de Dragones, en honor al lugar donde tuvo lugar su primera campaña. En junio de ese mismo año el Regimiento se embarcó para Cerdeña y posteriormente hacia Sicilia tomando tierra en la Playa de Loreto (inmediaciones de Mesina) en el mes de agosto. Desde allí el 5 de octubre fue enviado a Milazzo para reforzar el cerco. Desarrollo de la Batalla2 «Asediando el Ejército español la plaza fortificada de Milazzo, la Armada Inglesa dueña del mar, desembarcó en ella una muy numerosa fuerza Imperial, que atacó en la madrugada del 15 de octubre de 1718, sorprendiendo a nuestras tropas, a las que en un primer momento arrollaron echándolas de sus posiciones avanzadas. Pero la firmeza de las Reales guardias de Infantería, dio un breve respiro en el centro de la línea. Los austriacos entonces redoblaron su ímpetu y saña. Pero cuando todo parecía perdido, llegó a galope, desde el destacamento donde se les había enviado la noche anterior, Pezuela y 200 de sus dragones, cruzando la tormenta de metralla con la que los cañones de la Armada británica pretendían detenerlos. Los dragones de fúnea divisa frenaron en seco el ataque de la derecha austriaca, chocando con el regimiento de Tixch que iba en vanguardia; sin detenerse, saltaron sobre el millar de dragones enemigos que lo formaban, ya derrotados, a los que pusieron en tal confusión, que se dieron a la fuga hacia la fortaleza, desamparando a la Infantería que venía detrás, y que aunque lo intentó, no pudo resistir a nuestros jinetes. Antes de que llegaran a bajar los fusiles para dar su descarga, los Dragones de la Muerte3 ya estaban entre ellos repartiendo sablazos. Los batallones fueron empujados uno sobre otro, rompiéndose, no quedando más salida a sus componentes que buscar la salvación en la velocidad de la huida. Los 200 del Lusitania los persiguieron hasta el pie de las murallas, desde donde volvieron grupas atacando por detrás al centro enemigo, salvando de este modo a las Guardias Reales. La acción de ambas unidades permitió que el resto de nuestros soldados reaccionaran. Avergonzados y estimulados por el ejemplo de nuestros dragones, formaron y se sumaron al ataque, justo cuando los Imperiales comenzaban a retirarse, lo que hizo que se desbarataran debiendo retroceder más rápido. El Lusitania, aunque no quedaban fuerzas ni a hombres ni a bestias, se sumó a las tropas que ya perseguían al enemigo en retirada. Cuando todo terminó, la mayoría se dejaron caer de los caballos, apenas tenían aliento ni para desmontar, estando los nobles brutos tan deshechos, que iban cubiertos completamente de costras blancas de sudor». Durante la persecución se capturaron dos Banderas del Regimiento de Infantería de Fold. Según la costumbre de la época, se prometió a los dragones que las capturaron, Juan Gil y Tomás Vila, las primeras vacantes de alférez en el regimiento, pero ambos valientes murieron en combates posteriores antes de que se produjeran las mismas. Diezmada la unidad por el combate, uno de sus componentes daría la mejor descripción de lo acontecido con indiscreto tesón, obrando más el valor que la conducta, quisimos siempre mantenernos bajo el Fusil de la línea enemiga; fuimos los que más sufrimos. Y un cronista italiano reflejó toda su crudeza con esta frase: la peninsola di Milazzo non fu per gl’Imperiali un campo, ma un cimitero (Ricobbene, 1996). 2 Extracto del primer historial del Regimiento Lusitania 8 publicado en 1994. 3 Dragones de la Muerte es el sobrenombre con el que se conoce a los componentes del Regimiento Lusitana desde su fundación, mucho antes de la célebre Batalla de Madonna del Olmo, 1744. 92 Memorial de Caballería, n.º 86 - Diciembre 2018


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