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deportes compitiendo en deportes de contacto», comentaba la capitán de Infantería de Marina Diana Antón, del equipo de la Armada Cartagena. En su opinión, «con el avanzar de las jornadas y a pesar del cansancio se ha podido ver la garra de las participantes y sus ganas de disfrutar de este deporte único». La progresión del rugby femenino «tiene aún mucho margen de mejora pero hay que reconocer el mérito de las jugadoras en un deporte tan exigente», apuntaba por su parte el coronel Carlos Serres, entrenador de la selección del Ejército de Tierra. En el cuadro masculino las mejoras son también evidentes: «Se aprecian menos errores individuales y las defensas son más agresivas, por lo que los resultados ya no son abultados como en los primeros campeonatos». «A lo largo del torneo los equipos se han ido conjuntando para ofrecer su mejor versión en la jornada de los partidos finales», comentaba por su parte el seleccionador del equipo de rugby del Ejército de Tierra, teniente coronel José Antonio Cuevas, profesor de la Escuela de Guerra del Ejército, quien remarcó positivamente la progresión del nivel de juego, tanto en el aspecto individual como de equipo. «Este campeonato —añadió— ofrece cada año un mejor espectáculo que los aficionados saben apreciar». UN DEPORTE EN AUGE El rugby ha estado vinculado a la institución militar desde sus orígenes. Las Fuerzas Armadas británicas lo acogieron como su deporte oficial, y en nuestro país, el primer Campeonato de España, en 1926, tuvo en la final al equipo de la Academia de Infantería de Toledo. Todavía en la actualidad las selecciones de muchos países preparan sus competiciones en instalaciones militares, poniendo de manifiesto la idiosincrasia de este deporte y su sintonía con el espíritu de la milicia. El rugby es un deporte de lucha que exige la ocupación del terreno contrario. Sin embargo, a diferencia del fútbol o del baloncesto, no es una especialidad contemplada por el Consejo Internacional del Deporte Militar (CISM), aunque no cabe duda de que se trata de una disciplina que promueve de manera especial valores que rigen la Un jugador de la Brigada Galicia VII observa la formación de una melé ante el equipo de la Brigada Guzmán el Bueno X. la Brigada Extremadura XI, se ganó un merecido puesto en la primera división tras un ajustado 14 a 10. «El formato ha sido un éxito, puesto que el sistema de divisiones garantiza un mayor nivel competitivo», señaló el teniente Alex Von Kursell, jugador de la Brigada Galicia VII y capitán de la selección del Ejército de Tierra. «Como jugador, siempre es más interesante disputar partidos igualados, que obligan a dar lo mejor de sí a los equipos », añadía Von Kursell, que terminó como máximo anotador del torneo, con 27 puntos. En cuanto a la competición femenina, organizada en formato de Rugby a 7 con liga a una vuelta, el equipo de la Academia General Militar se alzó también con el triunfo, seguido de la Brigada Galicia VII y del Mando de Artillería de Campaña. La participación femenina es cada vez mayor y el torneo de Valladolid brindó la oportunidad de realizar un entrenamiento conjunto de Rugby XV con todas las jugadoras de cara a una futura selección militar femenina. «El rugby femenino es un valor en alza, en contra de los prejuicios que rodean la idea de mujeres 50 Revista Española de Defensa Junio 2019


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