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cultura Los últimos de FILIPINAS El Museo del Ejército narra la historia de los héroes de Baler a través de una exposición conmemorativa en el año del 120º aniversario del final de su resistencia numantina cada vez más fuerte. Fue un enemigo más y nada desdeñable, causó la mayor parte de las bajas, pero resistieron. Rechazaron los ataques de los sitiadores, rompieron el cerco en alguna ocasión para, por ejemplo, obtener víveres, y desoyeron, una y otra vez, las noticias del fin de la guerra y la derrota española. Dadas las circunstancias en las que habían iniciado el repliegue, ante la imposibilidad de contrastar dichas informaciones, consideraron que eran falsas: «venían del enemigo». Ellos habían roto el segundo de los tres sitios superados en la iglesia y siempre confiaron en su rescate. Sobrevivieron 35 de los 50 hombres del destacamento destinado a Baler, además de tres franciscanos que, enviados por los filipinos para informarles del final de la contienda, terminaron compartiendo el sino de los sitiados. PIEZAS ORIGINALES Para contar la historia recién esbozada a grandes rasgos, y con el fin de homenajear a los hombres de Baler, el comisario de la exposición ha seleccionado un total de 160 piezas originales, en más de un caso, testigo directo del asedio. La mayor parte de ellas pertenecen a la propia institución del Ejército y, DIARIOS, documentos, prensa, fotografía de la época, objetos personales… son los mimbres que dan forma a la exposición presentada en estas líneas, titulada Los Héroes de Baler: la historia de los últimos de Filipinas y que se puede visitar hasta el próximo 30 de junio en el Museo del Ejército (www.museo.ejercito.es), ubicado en el Alcázar de Toledo. Con ella, la institución —y el Ejército de Tierra en su conjunto— quiere rendir homenaje a los protagonistas de la agónica resistencia y, también, dar a conocer su acción, «menos conocida de lo que podría parecer», valoraba su comisario, Enrique Rontomé, conservador jefe del Departamento de Arqueología y Patrimonio del museo durante la presentación de la misma el pasado abril. EL ASEDIO «Fueron 337 días aislados de las unidades españolas desplegadas en la isla de Luzón, del resto del archipiélago y, podríamos decir, que del mundo». El destacamento, formado por 50 hombres del batallón de cazadores expedicionarios nº 2, se atrincheró en la iglesia de San Luis de Tolosa de Baler porque era el único edificio de piedra de la población, entonces adscrita al distrito del Príncipe. El templo era el lugar más propicio para tal fin y, de hecho, ya había superado dos asedios previos durante el conflicto hispano filipino (1896-1898) recién cerrado con la victoria española y la paz de Biak na Bato. CURTIDOS EN LA BATALLA El destacamento había participado en esa contienda, por lo que sus hombres eran veteranos de guerra cuando llegaron a Baler, en cuyas cercanías había habido un campamento rebelde durante el conflicto recién ganado. Conforme pasaban los días, las provisiones empezaron a escasear, al tiempo que el beriberi —enfermedad provocada por carencias alimenticias— se hacía Defendieron su posición durante 337 días, sitiados por el enemigo, la enfermedad y el hambre Junio 2019 Revista Española de Defensa 59


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