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112 MEMORIAL ARTILLERíA, nº 175/2 - Diciembre de 2019 de de Lángara, muy inferior en medios. A consecuencia del combate, Lángara pierde un navío, al ser hundido, y 4 barcos apresados por los ingleses. El convoy inglés entra en Gibraltar. En marzo de 1781, otro convoy al mando del almirante Derby, consigue burlar el bloqueo. Perdida la esperanza de rendir la pla-za, Barceló es relevado del mando de la escuadra. Mientras el duque de Crillón, recupera Menorca y se traslada con sus fuerzas a reforzar el bloqueo a Gibraltar. Mediante un plan di-señado por el ingeniero francés caballero D´Arzon, se construyen baterías flotantes. Estas baterías flotantes eran enormes buques, de tal solidez, que debían ser indestructibles. El 13 de septiembre de 1782 los ingleses utilizan las “balas rojas” que incendian las baterías flotantes, causando más de 500 bajas. En noviembre de 1782 se repone en el mando al general Barce-ló, que retoma la construcción de los brulotes. Apenas se habían construido 15 brulotes, de los más de 60 que había solicitado. No se consiguen las lanchas necesarias y en marzo de 1783 se fir-ma la paz con Inglaterra, que había sido derrotada en Pensacola (EEUU) por Bernardo de Galvez. Desde el punto de vista de técnica artillera, las lanchas ideadas por Barceló, tenían un inconveniente: no podían utilizarse con mar picada, eran preciso condiciones favorables de la mar. En cambio el uso de estas lanchas requería del enemigo un gran consumo de munición en la artillería de la Plaza. Podrían seme-jarse a los actuales torpedos que causan grandes destrozos en los buques alcanzados, sin necesidad de utilizar personal para acti-varlos, una vez lanzados. Como ejemplo de empleo de los brulotes : En 1585 el ingeniero Gianibelli los utilizó contra el puente sobre el Escada, en la ciudad de Amberes. El puente era de madera y de gran envergadura. Los brulotes eran unas lanchas cargadas por piedras y metralla (bolas de hierro y cadenas). Formando un hornillo relleno de pólvora. Para incendiarlas se utilizaba una mecha de tales proporciones que provocara la explosión cuando se alcanzara el objetivo. Las lanchas se propulsaban por una vela, desde una distancia de lan-zamiento de unos dos kilómetros. Tras el ataque se produjeron entre los defensores más de 800 bajas, al incendiarse el puente. Al empezar el bloqueo de Gibraltar se autoriza al general Barceló a utilizar los brulotes. Así figura en un oficio del Director General de la Armada D. Andrés Reggio en septiembre de 1779.


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