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MEMORIAL CABALLERIA 80

Varios 99 MISCELÁNEA Memorial de Caballería, n.º 80 - Diciembre 2015 HERRADORES FORJADORES La vida de esta corporación, curiosamente, está ligada a la accidentada vida de los centros de instrucción y enseñanza del Arma. Así, con la organización en 1842 del Colegio General de todas las armas, antecedente de nuestra querida «General», se crea en Alcalá de Henares el Establecimiento Central de Instrucción, también precursor de la Academia de Caballería y de los Centros de Instrucción de Reclutas, que cuenta con una escuela práctica de oficiales, un depósito de instrucción de quintos y una escuela de herradores y forjadores. Establecimiento que desaparece dos años después, vuelve a organizarse en 1847, para extinguirse en 1851 y crear la Escuela General de Caballería, con su escuadrón de formación de herradores. Centro que en 1861 se unifica y al año siguiente se fusiona con el Colegio de Caballería, donde se forman los cadetes del Arma en Valladolid. La Escuela de herradores se declara como preparatoria para la ciencia de Veterinaria y para que puedan sus alumnos completar los estudios en la Escuela de Veterinaria, su formación duraba año y medio, dividido en dos cursos de nueve meses. La enseñanza está a cargo de profesores del Cuerpo de Veterinaria Militar, que se denominan catedráticos. En 1867 el Colegio de Caballería se transforma en academia, hasta que en 1870 se cerró, pero la Escuela de herradores continuó y se integró en la Escuela Militar de Caballería, recién creada, que conservó edificio y enseres de la academia hasta su reapertura un año después. En 1874 se traslada la Escuela de Herradores al Establecimiento Central de Alcalá de Henares, reabierto un año antes, y se publica un reglamento para su vida y enseñanza. Se puede ingresar en la escuela como «herrador teórico-práctico», acreditando el estudio de «primera enseñanza superior» y los que justifiquen el aprobado del primero o más años de carrera de Veterinaria quedan admitidos. Los cuatro primeros meses se empleaban en la instrucción militar, que con los dieciocho de cátedra y dos exámenes resultan dos años de permanencia de los alumnos en la escuela. Estudios que dan, una vez terminado su servicio militar, derecho a que se les admita en las escuelas de Veterinaria. Otros aspiran a ingresar simplemente como «herradores prácticos» y es suficiente que acrediten conocimientos de herrado y para su enseñanza no se marca tiempo, se limitan a aprender el arte del herrado. En 1879 se dispone una nueva organización de la Escuela de herradores, atendiendo a que con las economías que se introducen pueden atenderse y mejorarse las escuelas y quedando aún un pequeño sobrante a favor del Tesoro. El ingreso y estudio de los herradores alumnos estará en lo sucesivo limitando su instrucción en el método o sistema práctico, y para ingresar solamente se requiere saber leer y escribir y demostrar algunos conocimientos en el herrado. Otro nuevo reglamento se publica en 1883, por el que los cuerpos montados deben mandar a la escuela aquellos individuos que, sin dejar de pertenecer a los mismos, es preciso perfeccionarlos o enseñarles el oficio. En 1889 se cierra la escuela. Después de la clausura y reapertura, ya en el siglo XX, en 1906 se produce un radical cambio en el servicio de herraje, «porque la práctica desde algunos años viene demostrando que el sistema hoy establecido para formar herradores en los cuerpos de caballería, no da resultados en armonía con la importancia que tiene este servicio, por lo cual se hace indispensable adoptar medidas conducentes a mejorarlo, variando las condiciones del personal, estableciendo el de El Palio (el «Páter»).


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