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MEMORIAL CABALLERIA 80

Varios 100 MISCELÁNEA “herradores contratados”, que ya tienen los cuerpos de Artillería». En consecuencia, el servicio de herraje de los regimientos de caballería se prestará por personal contratado, uno por escuadrón activo. Para regular este servicio en los cuerpos en junio de 1908 se publica el reglamento de herradores: «En los cuerpos y dependencias del Arma de Caballería o en cualquier otro organismo del Ejército donde se considere necesario el servicio de herraje, habrá el número de herradores de primera, segunda y tercera categoría que determinen las plantillas orgánicas». Los conocimientos que han de demostrar los herradores y práctica del servicio, serán los únicos antecedentes que habrán de tenerse en cuenta para conceder las plazas de herradores en sus distintas categorías; pues para ser herrador de primera o segunda no será condición precisa el haber ejercido las categorías inferiores, bastará demostrar la aptitud reglamentaria. Podrán ser admitidos los individuos del ejército activo y los licenciados, siendo el menor plazo que han de comprometer sus servicios el de tres años. En 1921 se les concede la asimilación de suboficial, sargento y cabo de caballería y deberán ser saludados y respetados por la tropa y clases de inferior categoría. No obstante estas consideraciones, no tendrán mando directo sobre la tropa. Los presupuestos de 1928 autorizan al Ministerio de la Guerra para organizar el «Cuerpo de Herradores», con una sola categoría que gozará de las consideraciones de sargento, pero sin asimilación a empleo militar alguno. Vestirán el uniforme militar, llevando en el brazo una herradura bordada y dentro las iniciales H F entrelazadas. El ingreso en el Cuerpo será por oposición, mediante examen teórico-práctico, realizado en la Escuela de Equitación y podrán incorporarse los antiguos herradores de primera y segunda de caballería y los obreros contratados que lo soliciten. El herrador forjador más antiguo de cada unidad se denominará «preferente», no ejercerá ningún mando, si bien, a los efectos penales y de disciplina, le estarán subordinados los demás herradores. Todos los herradores están obligados a herrar el ganado de su unidad que tenga asignado, en el sitio y a las horas que disponga el primer jefe, esmerándose sobre todo en aquellos animales que tengan defectos corregibles, cuyas herraduras serán hechas por el forjador según instrucciones de los veterinarios. Auxiliarán a los veterinarios en la cura diaria de ganado y concurrirán con sus unidades a formaciones, marchas, maniobras y demás actos que se ordenen. PICADORES, DESBRAVADORES Y EQUITACIÓN En el siglo XVIII existe, en todos los cuerpos montados, la clase de picadores. Proceden de la tropa y están encargados de la doma y educación de los potros y de instruir a los individuos de todas clases. Cometido que también está a cargo de los oficiales, cadetes y soldados pertenecientes a la Escuela de Equitación de Zaragoza y la Real Academia de Caballería y Picadero de Ocaña. Durante la Guerra de la Independencia, en 1811 se organiza en Cádiz una Escuela de Equitación para difundir en el Arma de Caballería la enseñanza de tan importante ramo, e instruir cierto número de individuos que cubran las plazas de picadores en los cuerpos que en junio de 1818 se suprimen y vuelven a restablecerse en diciembre siguiente. La escuela se reinstala en Madrid en 1831. Teniendo en cuenta que los picadores son cabos o soldados de los cuerpos de caballería y artillería, que en la clase de alumnos pasan a la citada escuela, sin dejar de pertenecer a ellos ni optar a los ascensos que les correspondan, en 1842 se dispone que a los alumnos que merezcan el título de profesor de equitación se les otorgue el grado inmediato a la clase a que pertenezcan. Después volvían a sus unidades hasta obtener por antigüedad la vacante de picador, cuando ascenderían a sargentos primeros con la condición de servir ocho años. Suprimida la clase de picadores, vuelve a restablecerse al reorganizarse en 1851 la Escuela General de Caballería, de la que forma parte la de Equitación, en la que reciben educación los picadores. Al formarse en 1849 la Escuela de Equitación, afecta al Establecimiento Central, se destinan cierto número de sargentos segundos y soldados para formar buenos desbravadores. Estos soldados son escogidos entre los quintos de cada reemplazo y preferidos los que, con gran afición al caballo, Memorial de Caballería, n.º 80 - Diciembre 2015


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