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MEMORIAL CABALLERIA 80

Doctrina, Táctica y Operaciones Algo similar sucedería si el día de mañana se organiza ese Arma Acorazada de la que tanto se ha hablado durante tantos años. Esta necesitará igualmente unas unidades especializadas en actuar destacadas y a gran distancia de sus fuerzas y que actúen con rapidez para reconocer, proporcionar seguridad táctica, proteger una retirada, etc., las cuales, aunque para entonces les llamen de otra forma, siempre serán lo que ahora llamamos Caballería. CONCLUSIÓN: considero que la implantación del modelo de organización basado en las brigadas polivalentes no debería afectar de modo alguno a la identidad de las diferentes Armas, teniendo en cuenta, además, que las unidades de caballería ya son polivalentes por naturaleza. El combate de la caballería. Reflexiones sobre sus procedimientos Soy de los que consideran que resulta muy fácil describir la actuación de las unidades de caballería, pero materializarlo es otra cosa muy diferente. Genéricamente, nuestras unidades se mueven rápidamente hacia el objetivo, actúan sobre este de forma súbita y violenta y vuelven a moverse rápidamente para reorganizarse y continuar la misión o, simplemente, para replegarse una vez finalizada. No obstante habrá misiones que requerirán alguna característica diferente a las descritas, como puede ser una mayor lentitud, sigilo e, incluso, algunas en las que no sea necesario ni tan siquiera actuar sobre dicho objetivo. Ya sabemos que nuestras unidades actúan desplegando a grandes distancias de las fuerzas propias y en amplios frentes, lo que implica que una unidad, sea del nivel que fuere, en numerosas ocasiones se vea en la necesidad de resolver la situación rápidamente y de forma aislada. Para ello, todos los jefes de las unidades subordinadas deberán poseer un elevado grado de iniciativa y disponer de libertad de acción para actuar. La iniciativa es la clave del éxito en el combate y forma parte de las cualidades esenciales que debe poseer un Mando de Caballería. La iniciativa es la clave del éxito en el combate y forma parte de las cualidades esenciales que debe poseer un Mando de Caballería. Los programas de instrucción de su personal y el de adiestramiento de sus unidades deberían ser específicos, en consonancia con sus características y, además, adecuados y orientados a las diversas actividades y acciones que realmente van a tener que realizar para el cumplimiento de sus misiones o, lo que es lo mismo, apropiados a esta especialidad fundamental. Lo contrario es empeñar un tiempo en preparase para tareas que nunca van a llevar a cabo, a costa de otras que son realmente importantes. A modo de ejemplo, un procedimiento característico de la Caballería es que, normalmente, combate desde los vehículos; con carácter excepcional lo hará pie a tierra. Pese a esto, muy a menudo continúa la preparación concienzuda de los jinetes para resistir largas marchas a pie, con una pesada mochila Memorial de Caballería, n.º 80 - Diciembre 2015 57 a la espalda. Para finalizar este apartado, voy a tratar sobre la especulación que de vez en cuando he escuchado relativa a si las unidades de caballería deben considerarse unidades de combate o unidades de apoyo al combate. Pues bien, nuestra doctrina deja claro que nuestras unidades son de combate, por lo que no deberían existir dudas al respecto. Pese a todo lo que sí me parece interesante es el posible motivo


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