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MEMORIAL CABALLERIA 80

Historia y Patrimonio HISTORIA hasta que los vehículos blindados pudieron sustituirlos realmente y los que optaron por una guerra sin maniobra, basada en el choque frontal y en el desgaste, en la que no tenía cabida la caballería y los carros serían inevitablemente mal utilizados. MARRUECOS La caballería española, como el resto del ejército, no vivió la Gran Guerra ni sufrió los profundos cambios que afectaron a otros ejércitos. A comienzos de los años 20 todavía consideraba la carga con arma blanca como el principal modo de acción de la caballería, en lo que no difería de la mayor parte de los ejércitos de nuestro entorno. España llevaba años enfrascada en la compleja tarea de extender efectivamente su protectorado en el norte de Marruecos. El final de la guerra europea renovó el impulso colonial español en el norte de África. Desafortunadamente, se siguió una estrategia muy desacertada que el general Silvestre llevó a sus últimas y desastrosas consecuencias. Cuando en julio de 1921 el despliegue militar español se desmoronó catastróficamente, el Regimiento de Caballería Alcántara dio un magnífico ejemplo de solidez, cohesión y eficacia táctica. La supuestamente anacrónica caballería mantuvo la libertad de acción y capacidad de maniobra gracias a la movilidad de sus monturas y la flexibilidad de sus procedimientos. Mientras, muchas otras unidades quedaban acorraladas en sus posiciones, confiadas a la moderna superioridad de la defensiva o, lo que es más trágico, se veían incapaces de maniobrar en campo abierto. El amargo recuerdo de Annual debe servir para, entre otras cosas, valorar la contundente y eficaz reacción española en los años que siguieron al desastre. Al brillante desembarco de Alhucemas en 1925 siguió la campaña de 1926, concebida y ejecutada siguiendo sólidos principios operativos. Precisamente en la ruptura del frente que se había formado en torno a la cabeza de puente de Alhucemas, inmovilizada durante un tiempo excesivo, se distinguía la caballería el 8 de mayo de 1926. Nos lo cuenta el general Goded, jefe de Estado Mayor del ejército de Marruecos: «Comprendió el general Sanjurjo que era el momento oportuno de extender el frente por la izquierda y se dio orden de avanzar a la columna de caballería Monasterio, apoyada por los carros de asalto y la bandera del tercio. El avance de la columna de caballería, hecho con gran ímpetu, constituyó un episodio impresionante sorprendiendo a los grupos enemigos, que en gran número se subieron a los árboles para no ser destruidos y que dejaron en nuestro poder 40 muertos en el morabo de Sidi Mohamed» 1. No se trata de una simple carga, es una auténtica operación interarmas de explotación del éxito dirigida por el más inspirado líder de la caballería española en el siglo XX. Mientras, más al sur avanzaba la columna de caballería del general Ponte junto al resto de las grandes unidades españolas, ahora sí maniobrando en campo abierto, hasta converger con el avance francés y derrotar al irredento Abd el Krim y su efímera República del Rif. La estrategia maniobrera de Sanjurjo necesitaba la caballería para mantener la libertad de acción de las grandes unidades que avanzaban en campo abierto mediante la seguridad y el reconocimiento. Respecto a este último avisaba Goded que «… en un terreno todo él enemigo, en el que todos los habitantes son combatientes, en una guerra en la que en solo unas horas puede producirse una concentración enemiga ...» no es aconsejable el empleo de patrullas o grupos aislados de jinetes en estos cometidos. La explotación del éxito, como ilustra el ejemplo de acción del comandante Monasterio, era otra de las misiones de la caballería, siempre que se desencadenara en el momento oportuno y con fuerte apoyo interarmas. La caballería a caballo seguiría siendo relevante en operaciones coloniales, de contrainsurgencia y contra un enemigo irregular en los años siguientes. En la segunda guerra mundial los alemanes se vieron obligados a remontar a caballo unidades que ya habían sido motorizadas, primero como medida de urgencia (operación Seidlytz 1942), después como medida permanente (el coronel von Boeselager ganó la más alta condecoración alemana al mando de uno de los recién creados regimientos de caballería a caballo). 1  GODED, Manuel. Marruecos, las etapas de la pacificación. Madrid 1932. 70 Memorial de Caballería, n.º 80 - Diciembre 2015


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