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Historia y Cultura Naval 46 BIP El último combate del Glorioso El pasado 18 de diciembre de 2014, SM el Rey Felipe VI, acompañado por el Almirante Jefe de Estado Mayor de la Armada (AJEMA), Jaime Muñoz-Delgado y el Presidente de la Asociación de Amigos del Museo, el almirante (retirado) José Ángel Sande Cortizo, presidió el acto de entrega al Museo Naval del cuadro «El último combate del Glorioso». La obra es una donación de la Asociación de Amigos del Museo Naval. Pintado por Augusto Ferrer Dalmau, con el asesoramiento del académico Arturo Pérez Reverte, se exhibe en la colección permanente del Museo Naval. El cuadro de 170x190 centímetros es el resultado de una intensa investigación histórica llevada a cabo durante tres meses por el pintor y por el académico que rinden tributo al Glorioso, el navío español que en 1.747 luchó contra 12 barcos ingleses en tres batallas distintas. El AJEMA abrió el acto dando la bienvenida a SM el Rey, a continuación el almirante Carrión, Director del Museo, resaltó las virtudes de aquellos marinos que en esta épica gesta lucharon y murieron por España, el almirante Sande elogió el servicio que dieron a la nación nuestros antepasados y resaltó el valor de esta pintura, pieza única que descubre el mar. Augusto Ferrer-Dalmau, reconoció la complejidad y dificultad en la elaboración del cuadro y Arturo Pérez Reverte nos recordó la extraordinaria historia del navío El Glorioso al mando de D. Pedro Mesía de la Cerda. Augusto Ferrer Dalmau ha recibido numerosos premios y condecoraciones por su especialización y difusión de la historia militar, en palabras de Arturo Pérez Reverte, los cuadros del «pintor de batallas» son «escenas, retratos, claves necesarias para ilustrar nuestro pasado. Para recordar y reflexionar. Para comprender mejor, así, nuestras miserias, nuestras tragedias y nuestra grandeza». En 1747, bajo el mando de don Pedro Mesía de la Cerda, este navío de 70 cañones traía de La Habana cuatro millones de pesos en monedas de plata. Cerca de las Azores se batió durante un día y dos noches con tres barcos de guerra ingleses que lo atacaron, hundiendo una fragata y haciendo retirarse al resto. De nuevo rumbo a Finisterre volvió a dar con una fuerza británica, a la que también rechazó con serias pérdidas enemigas. Fondeó después en Corcubión, desembarcando los caudales, y volvió a la mar para reparar averías en Cádiz. A la altura del cabo San Vicente se encontró de nuevo con una fuerza británica: cuatro fragatas corsarias (King George, Prince Frederick, Princess Amelia y Duke), que sumaban 960 hombres y 120 cañones. Después de tres horas de feroz combate se unieron a la fuerza enemiga dos navíos de línea, el Darmouth y el Russell: un total de seis barcos y 250 cañones contra los 70 del solitario español. Pese a todo, la tripulación del Glorioso sostuvo el combate durante dos días y una noche, haciendo volar al navío Darmouth, que se fue a pique con 314 de sus 325 tripulantes. Al fin, con 33 muertos y 130 heridos a bordo, chorreando sangre por los imbornales, desarbolado y a punto de hundirse, el comandante Mesía llamó a consejo a los oficiales supervivientes, y el navío español arrió bandera. Había librado tres combates sucesivos contra 12 barcos enemigos, de los que hizo volar uno y hundió otro. Remolcado por los vencedores para repararlo, izar en él su pabellón e incorporarlo a la flota británica, el Glorioso se mantuvo fiel a sí mismo y a los hombres que lo defendieron: los destrozos sufridos fueron tan graves que se negó a flotar y tuvo que ser desguazado en Lisboa.


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