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REVISTA DE HISTORIA MILITAR EXTRA I 2015

EL HIMNO NACIONAL 131 la marcha, designada como española, se interpretase como único toque de honor en cualquier circunstancia e independientemente de la unidad militar que rindiera honores, pues muchas ya la estaban utilizando. Pero lo que principalmente se buscaba era evitar que las unidades españolas utilizaran músicas francesas, principalmente La Marsellesa, a la que los madrileños le habían puesto una letra patriótica. Sólo la Caballería y los cuerpos montados seguirían utilizando sus toques propios. La orden del Ministerio de la Guerra no la he encontrado; la conocemos sólo por el testimonio de Francisco Asenjo Barbieri, pero debió existir, pues se llevó a cabo, ya que se hizo necesario, muy avanzado el trienio liberal, orde-nar que todas las unidades tuvieran por Marcha Nacional de Ordenanza la música militar del Himno de Riego (RD. del 7 de abril de 1822). Asociada la Marcha de Granaderos con el Antiguo Régimen por los liberales, fue sustituida por el Himno de Riego durante el trienio liberal, con el título de Marcha Nacional de Ordenanza (R. D. del 7 de abril de 1822). No existe acuerdo entre los musicólogos sobre quien fue su autor. Fernández de la Torre se inclina por el compositor valenciano José Melchor Gomis, músico mayor de la Milicia Nacional. Obligado a emigrar a París a la vuelta de los absolutistas, alcanzaría posteriormente gran fama. Desde luego fue su primer concertador para banda. Manuel Varo, entre otros, tiene también par-tidarios de ser considerado su creador. Con todo, parece evidente que quien fuera su autor debía conocer una danza popular del valle de Benasque en el Trompeta del Regimiento de Caballería Húsares de la Princesa. IHCM


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