LA BANDERA DE ESPAÑA

REVISTA DE HISTORIA MILITAR EXTRA I 2015

LA BANDERA DE ESPAÑA Juan ÁLVAREZ ABEILHÉ1 ANTECEDENTES Desde el momento en que el hombre se agrupó en co-munidades, sintió la necesidad de elegir algún signo que le diferenciase de las demás sociedades. Esta señal de dis-tinción del grupo o tribu, cuya expresión más común son las pinturas en las cuevas, dibujos sobre el cuerpo y el tipo de vestimenta y los adornos que la acompañan, han llegado hasta nuestros días: por un lado, por los restos ar-queológicos que se han hallado; por otro, es también hoy costumbre social el vestirse, pintarse, tatuarse, colocarse aros, colgantes y adornos que indiquen la “tribu” o grupo social al que pertenecemos. Este símbolo, que inicialmente cumplía una mera fun-ción diferenciadora, pasó rápidamente a estar dotado de un carácter religioso al ser dibujado en él, el dios o animal sagrado bajo cuya protección se ponía a la tribu, siendo dotado, cada vez más, de una gran carga emocional, ma-terializándose en él los ideales de cada una de las agrupa-ciones humanas. Cuando es necesario mostrarlo a mucha gente, el signo se coloca sobre un soporte para poder levantarlo y hacerlo visible. Los emblemas se sujetan a un palo o lanza para que todos puedan verlos en los poblados o durante los combates ya que, generalmente, señalaban el lugar donde se encon-traba el jefe. En un extremo de la lanza, se colocaba un soporte del color característico de la tribu, con dibujos ale-góricos de su historia o ideales; otras veces, era una peque-ña escultura la que remataba el asta o bien diversas colas de animales. Así, los persas utilizaron un águila dorada, los asirios una paloma, los armenios un león y en la Biblia se hace referencia a los colores que utilizaban las doce tribus de Israel para diferenciarse entre sí. 1  Coronel de Infantería.


REVISTA DE HISTORIA MILITAR EXTRA I 2015
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