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BIP 141

BIP 3 quizá pararse un poco y mirar hacia atrás; coger aliento, si el pecho lo permite, antes de mirar de nuevo hacia adelante. Al entrar en servicio los sensores hidrofónicos remolcados (TACTAS) y los sensores activos en las Armadas occidentales, se percataron de que no había un arma suficientemente capaz de sacarle todo el jugo a la información que éstos proporcionaban, sobre todo en la llamada primera zona de convergencia. Es decir, cuando un sonar activo transmite su «ping», parte de sus ondas descienden y vuelven a ascender a una distancia considerable del buque que las transmitió. De esa manera, se puede detectar un submarino a gran distancia y poca profundidad, pero es tal la distancia, que debe ser atacado por helicópteros al estar fuera del alcance de las armas del barco. Por estas circunstancias aparece el sistema LAMPS (Light Airborne Multipurpose System). Una perfecta simbiosis entre el helicóptero y el barco, que por medio del Data Link recibe constante información. Actualizaciones de la posición del objetivo y los datos de los sensores del helicóptero son enviados en tiempo real al barco para su análisis e interpretación por el personal cualificado del CIC. Tras los desarrollos de las versiones Mk.I y Mk.II por la Marina americana, se llegó al sistema LAMPS Mk.III, basado en la célula de uno de los helicópteros militares más robustos, de uso más contrastado y amplio, el UH-60 Black Hawk, adaptado al medio marino con nuevas turbinas y cambios en su diseño, que permitiesen la operación desde reducidas cubiertas de vuelo, así como el acomodamiento de todo el equipo necesario para su misión. Había nacido el SH-60B Sea Hawk. En España, con la entrada en servicio de las fragatas clase Santa María, una versión de las fragatas americanas tipo FFG-7 Oliver Hazard Perry, estaba claro que para sacarle todo el partido debían estar equipadas con un helicóptero dotado de los más sofisticados sistemas de detección y destrucción de submarinos, así como ser capaz de asignar blancos de superficie más allá del horizonte. Para ello se escogieron los SH-60B. Recibidos los primeros seis helicópteros el 22 de diciembre de 1988, procedentes de EE.UU. a bordo del portaaeronaves Príncipe de Asturias, en tan solo dos meses estaban empezando a operar (el 27 de febrero del siguiente año realizaron un primer embarque a bordo de la F-82 Victoria, para efectuar la primera calificación de pilotos a bordo de este tipo de fragatas). Y ya el 18 de julio de 1989 se realizó el primer embarque operativo de la Décima Escuadrilla, a bordo de las fragatas F-82 Victoria y F-83 Numancia para la preparación de las maniobras «SHARP-SPEAR». Aunque nacidos con un gran componente antisubmarino y siendo probablemente la mejor arma en esa guerra, los helicópteros del sistema LAMPS no se quedaron estancados en esa función. Conscientes del cambio progresivo que estaba ocurriendo, cuando a mediados de los años 90 la amenaza para occidente evolucionaba más allá de la guerra antisubmarina, se buscó una configuración adicional al SH-60B para adaptarlo a los nuevos tiempos: se incorporó un kit de autoprotección y, para dotarlo de capacidad antisuperficie, el misil Penguin y Hellfire, además de otras mejoras internas como las turbinas, el sistema FLIR, integración GPS y mejoras en el ordenador de a bordo. Para poder mantener las excelentes capacidades nacionales e inclu- Evolución hasta la actual plataforma Jefes de Escuadrilla asistentes al XXV Aniversario. SH-60B.


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