Page 129

REVISTA HISTORIA MILITAR 117

128 ALBERTO RAÚL ESTEBAN RIBAS tropas españolas pidieron en mayo de 1553 que el general en jefe fuese Manuel Filiberto, el Emperador optó por nombrar a Adrien de Croÿ, conde de Roeulx, como nuevo comandante en jefe11 de un ejército de 15.000 infantes y 7.000 jine-tes. El plan de campaña contemplaba en esta ocasión el asedio de la fortaleza de Thérouanne como principal objetivo estratégico: desde 1521 la guarnición france-sa había arrasado más de 500 casas en las aldeas fronterizas flamencas, por lo que aquella constante amenaza debía ser neutralizada. En mayo el ejército imperial ponía cerco a la plaza pero el 5 de junio de 1553 Adrien de Croÿ moría a causa de las heridas sufridas en los combates; esta vez Carlos V decidió elevar a Manuel Filiberto a la máxima jefatura, con tan solo 24 años12. El príncipe saboyano condujo a buen término el asedio logrando la rendi-ción de la plaza el 20 de junio. El Emperador, en un arrebato de colera de difícil justificación, ordenó la destrucción de la ciudad hasta los cimientos y se esparció sal por las ruinas y sus campos. Tras conquistar Thérouanne la siguiente orden de Manuel Filiberto como comandante en jefe fue ordenar el asedio de Hesdin; y de nuevo se pusieron de manifiesto las enormes dificultades de la jefatura para comandar una fuerza tan multiétnica como la que disponía el príncipe sabaudo13 –valones, españoles, italianos, flamencos, borgoñones, alemanes–: los diversos contingentes nacionales competían entre sí por alcanzar mayor protagonismo mi-litar –y consecuentemente, mayor proporción en el reparto del botín–; además Carlos V deseaba estar permanentemente informado de todas las operaciones, por lo que continuamente se tenían que enviar mensajeros a la corte para informar y recibir la conformidad del monarca y por si fuera poco la relativa poca experiencia de Manuel Filiberto y su escaso peso político en Flandes provocaba que antes de tomar una decisión debiera escuchar los consejos y opiniones de todos los otros generales y nobles presentes en el ejército... A pesar de estas dificultades políticas, amén de las naturales militares, finalmente se logró capturar la plaza, que también fue totalmente destruida por orden expresa de Carlos V; posteriormente se cons-truiría una fortaleza a 6 km al sur, con el nombre de Hesdinfert (fuerte de Hesdin) para proteger aquel territorio de un contraataque francés. 11  Tal y como afirma Pierpaolo Merlin “Carlos V, que conocía bien el orgullo de sus súbditos flamencos, había pensado que en una campaña destinada a combatirse, en buena medida, en suelo flamenco, era más oportuno que al mando del ejército estuviese un representante emi-nente de la nobleza local, cuyo apoyo era esencial el resultado de la guerra. (...) ”. MERLIN, Pierpaolo: Manuel Filiberto. Duque de Saboya y General de España. Actas, Madrid, 2008, p. 67. 12  “Frente al problema de la sucesión y de la aparición de fuertes rivalidades entre los principa-les jefes imperiales, que trataban de conseguir el codiciado cargo (...) Carlos V decidió nom-brar a un personaje estimado, desde luego, pero, en apariencia, al margen del juego diversas facciones.” Ibídem, p. 69. 13  MERLIN, Pierpaolo: op.cit., p. 73. DUCROS, Jean Pierre: Histoire d’Emmanuel-Philibert, duc de Savoie. Chamerot, París, 1838, p. 17. Revista de Historia Militar, 117 (2015), pp. 128-166. ISSN: 0482-5748


REVISTA HISTORIA MILITAR 117
To see the actual publication please follow the link above