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REVISTA HISTORIA MILITAR 117

LOS PROBLEMAS ECONÓMICOS Y DE DISCIPLINA EN LAS… 129 El ejército de Manuel Filiberto se mantuvo en las siguientes semanas en tierras francesas saqueando la comarca de la ciudad de Doullens, pero sin entrar más en profundidad en territorio enemigo ni buscando a su fuerza de maniobra, puesto que las limitaciones de recursos financieros impedían una estrategia más agresiva14. Los franceses, comandados por su rey Enrique II, se movieron hacia Cambrai para intentar obligar a los imperiales a relajar la presión sobre Doullens; Manuel Filiberto aceptó el envite y desplazó a su ejército al norte, amén de reforzar también la guarnición de la plaza de Cambrai. Aunque cabría esperar una confrontación campal ambos mandos decidieron actuar cautelosamente y durante varios días ambos ejércitos per-manecieron casi frente a frente sin entablar batalla, tan solo escaramuzas; con la llegada del otoño la situación de tensa calma continuó y tácitamente los dos ejércitos se retiraron al interior de sus fronteras para acuartelarse, reduciendo sus efectivos para ahorrar costes. La guerra quedó así de nuevo en tablas y las dos partes comprendie-ron que para acabar el conflicto sería necesario lanzar una potente ofensiva en primavera-verano de 1554. Los meses siguientes fueron frenéticos para Manuel Filiberto intentando reclutar tropas en Alemania y España y obte-ner los recursos financieros necesarios: gracias a todo ello Manuel Filiberto contaría para la siguiente campaña con 35.000 infantes y 6.000 jinetes; un diplomático inglés, John Masone, que se encontraba en Flandes preparando los esponsales del príncipe Felipe con su tía María Estuardo, reina de Ingla-terra, sentenciaba “Procure Dios suficiente dinero”.15 Con miras a una resolución definitiva de la guerra el Emperador re-clamó a su lado al veterano general Ferrante Gonzaga16 con la intención de tutelar y asesorar al joven Manuel Filiberto. De nuevo los franceses se adelantaron y lanzaron su ofensiva en junio sobre territorio flamenco con-quistando Mariemont y Binche; pero tras aquellos éxitos los franceses deci-dieron volver a sus fronteras y a pesar de los intentos de Manuel Filiberto, atacando las aldeas de la frontera, no logró trabar ningún combate campal de relevancia. 14  Manuel Filiberto escribe que antes de partir hacia Hesdin solicitó al Emperador unos refuer-zos de 10.000 infantes y 4.000 jinetes alemanes para continuar su ofensiva, pero que a lo qual se me respondió que por algunas causas –las quales aun no me las dixeron, entendí que era falta de dinero- querían que hiziesse la guerra defensiva–. EMANUELE FILIBERTO, duque de Saboya: I Diari delle campagne di Fiandra. Società storica subalpina, Turin, 1928, p. 137. 15  MERLIN, Pierpaolo: op.cit., p. 84. 16  Ferrante de Gonzaga (1507-1557) fue un general italiano al servicio de Carlos V. De la ilustre familia de los Gonzaga de Mantua, sirvió exitosamente al Emperador en las guerras italianas (saqueo de Roma, Nápoles, Florencia). Tras la estabilización del frente italiano Carlos V lo reclamó a Flandes para que imprimiera su sello estratégico y táctico a la campaña contra los franceses. Revista de Historia Militar, 117 (2015), pp. 129-166. ISSN: 0482-5748


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