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LOS PROBLEMAS ECONÓMICOS Y DE DISCIPLINA EN LAS… 141 fondos de los Estados aún éstos se hacían de rogar para la entrega efectiva de las sumas adeudadas de campañas anteriores; por si fuera poco tampoco que-rían escuchar las peticiones reales de más ayudas para sufragar holgadamente la campaña de 1557: a pesar que tradicionalmente los flamencos habían sido comprensivos con las necesidades financieras de sus señores borgoñones –si bien ciertamente escatimando las pretensiones a la baja–, las guerras expan-sivas de Carlos el Temerario (1433-1477) habían soliviantado los ánimos de los burgueses flamencos: a partir de entonces las aportaciones provinciales se habían concedido más rácanamente con la excusa que aquellas guerras no eran defensivas de las Provincias. Con la política imperialista de Carlos V en Europa los Estados aún se volvieron mucho más renuentes a sus aportacio-nes, que se hacían casi con cuentagotas y a cambio precisamente de abortar reformas fiscales que garantizasen más recursos a la monarquía. Además, el protocapitalismo financiero de ciudades como Amberes o Brujas empujaba a sus representantes provinciales a resistir cualquier petición fiscalista real: ¿por qué sufragar a costa de impuestos aquello que ellos podían prestar al soberano a cambio de un buen interés? Si Carlos V había confiado en que sus paisanos le entregasen su dinero para contribuir a su victoria sobre Francia, estaba equi-vocado; las familias banqueras de los Estados Bajos no iban a ser menos que los Fugger alemanes, o los Centurion y Spinola genoveses. Dado que por la vía institucional las Provincias flamencas no estaban dispuestas a elevar más los impuestos ni a conceder más ayudas al soberano, tan solo quedaba el recurso al préstamo privado: el 25 de marzo de 1557 Jean de Hennin-Lietard, conde de Boissu, y el todopoderoso y fiel Antonio Perre-not de Granvela, vizconde de Arrás, formalizaron unos empréstitos por 84.000 florines con unos banqueros de Amberes, que serían destinados a pagar a los 2.500 españoles del tercio de Navarrete (28.000 escudos), a los 2.000 alema-nes del regimiento de Salitre (9.000 escudos) y a los 1.000 valones45 de las compañías de Casaletes (5.000 escudos); del montante anterior 42.000 florines irían a saldar las deudas que la Corona tenía pendientes con el propio Schetz 45  Respecto del coste mensual de las distintas nacionalidades del ejército hispano en Flandes sirvan los siguientes ejemplos de tropas de caballería y de infantería del año 1558: 1 cor-neta –en la caballería, equivalente a una compañía; a veces también se emplea el término de “banderas” como sinónimo, aunque “banderas” también podía referirse a compañías de infantería– de 300 “reitres”: 5.068 florines; 1 regimiento de caballería de 6 cornetas, con un total de 2.000 “reitres”: 15.000 escudos: 1 compañía de caballería de Lanzas españolas, de 50 hombres: 780 escudos; 1 compañía de arcabuceros a caballo, de 100 hombres: 780 escudos; 1 compañía de caballería de Ordenanzas de Flandes, de 50 hombres: 2.651 florines; 1 compañía de infantería de alemanes “altos”, de 300 soldados: 7.618 florines; 1 regimiento de alemanes “altos” de 10 compañías, de 300 soldados cada una: 23.084 florines: 1 regimiento de valones de 10 compañías, de 200 soldados cada una: 5.296 escudos; 1 tercio español de 15 compañías, de 200 soldados cada una: 10.920 escudos. ESTEBAN RIBAS, Alberto Raúl: op.cit., p. 29. Revista de Historia Militar, 117 (2015), pp. 141-166. ISSN: 0482-5748


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