Page 144

REVISTA HISTORIA MILITAR 117

LOS PROBLEMAS ECONÓMICOS Y DE DISCIPLINA EN LAS… 143 Cuando a principios de abril Manuel Filiberto es alertado que los fran-ceses están reclutando en Alemania tropas para la campaña de verano de 1557, el general sabaudo ordena a los capitanes alemanes Oskar de Linghen, el du-que Heinrich V de Brunswick-Luneburgo y su primo Ernst de Brunswick que recluten cada uno una fuerza de 300 jinetes y 600 arcabuceros; también envía al caballero Manuel de Luna a Italia para reclutar allí más tropas, pero éste le advierte que “sin dinero no hay soldados”. Una obviedad porque Manuel Fili-berto conoce de sobras el problema; en prueba de ello, cuando por aquellas fe-chas el general sabaudo solicita a Carlos V que mueva los hilos de sus agentes en el Imperio para lograr reclutar más alemanes para la caballería e infantería –teniendo en cuenta que necesita aquellas tropas, a lo sumo, para los últimos días de junio–, le advierte asimismo que se avecinará un gran problema “al faltar la paga en llegando el día de la muestra” 46: Manuel Filiberto sabía que con todo aquello aún estaba haciendo más grande la mole de la asfixia finan-ciera pero no podía hacer nada por evitarlo salvo seguir reclutando más tropas para lograr la victoria y pagar al ejército entonces. A pesar de las tensiones económicas Manuel Filiberto pudo tener fi-nalmente un gran ejército de 55.000 hombres para lanzar su gran ofensiva, que concluiría brillantemente con la derrota de las fuerzas francesas en la batalla de San Quintín y la captura de esta ciudad. Tras la exitosa cam-paña del verano Manuel Filiberto solicitó informes sobre las cuentas del ejército: “que se vean más clara las cuentas de Esquece y se me dé cuenta más particular”, anota el 22 de octubre de 1557; un par de días más tarde recibe un primer informe en el que se le comunica que ascienden a más de 5 millones de florines. Pero a pesar de un previsible colapso financiero y del temor que las tropas se amotinasen, el general saboyano aconsejó al rey no licenciar a las tropas, como hasta aquel momento era habitual al llegar el invierno: la razón de ello era que los franceses, tras San Quintín, habían movilizado un gran ejército de reserva y se temía que se lanzasen de nuevo a la ofensiva. Ante esta nueva tesitura los consejeros hispanos se reunieron para conferenciar con el rey y Manuel Filiberto sobre qué hacer: el general 46  El término “muestra” es un germanismo que proviene del término musterung, que era el acto de revista e inspección que se hacía al finalizar el proceso de recluta y entrenamiento de los regimientos de lansquenetes –y que también pasó al inglés (muster) y al francés (parade)–. En castellano antiguo se utilizaba el término “alarde” y durante mucho tiempo ambos térmi-nos se usaron como equivalentes. Según Almirante la palabra alarde proviene del árabe al ardh, que significa revista o inspección, y que era un acto en el cual todo el ejército formaba para tomar cuenta de todos los soldados presentes y pagarles; habitualmente este proceso se efectuaba en el punto de reunión del ejército –antes de iniciar la campaña– y tras una batalla –para hacer el recuento de bajas–. ALMIRANTE y TORROELLA, José: Diccionario militar, etimológico, histórico y tecnológico. Depósito de la Guerra, Madrid, 1869. Revista de Historia Militar, 117 (2015), pp. 143-166. ISSN: 0482-5748


REVISTA HISTORIA MILITAR 117
To see the actual publication please follow the link above