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REVISTA HISTORIA MILITAR 117

144 ALBERTO RAÚL ESTEBAN RIBAS sabaudo planteó que la única opción viable era solicitar de nuevo la ayuda a las Provincias, puesto que de lo contrario no tendría más remedio que “tomar la plata de las iglesias.”47 Aquello supuso sin duda un gran impacto, puesto que la permanencia en filas de las tropas era necesaria ante una even-tual invasión francesa, pero no era menos cierto que se nadie se esperaba la cruda realidad de una caja tan vacía de recursos. Para poder conciliar las necesidades estratégicas de la defensa con las justas demandas de las tropas finalmente se decidió que infantes y jinetes se acuartelasen en el territorio capturado de la provincia francesa de Picardía –parcialmente mantenidos con cargo al ejército pero sobretodo viviendo a costa de las desgraciadas poblaciones vecinas– y comunicarles que en breve se les pagaría; Manuel Filiberto les propuso el siguiente plan de pagos: la caballería recibiría 4 pagas en el plazo máximo de 6 meses y la infantería recibiría 6 pagas en los siguientes 8 meses48; con ello se esperaba ganar tiempo y lograr retener a los soldados. Aquella solución resultó un éxito y las tropas mercenarias prefirie-ron continuar en tierra francesa antes que regresar a sus hogares y volverse a presentar en primavera para la nueva campaña de 1558. El adelanto –mísero ciertamente, pero al menos era dinero– de una parte de las soldadas permitió que las tropas aguantasen las privaciones del invierno y se encarase así 1558 con buenas perspectivas. De hecho tan solo se registran incidentes a finales de enero del nuevo año cuando los mercenarios alemanes se empezaron a inquietar porque pasaban las semanas y no se había recibido aún ninguna noticia sobre el reparto del dinero; Manuel Filiberto tuvo que ir en persona a los campamentos para informar que en breve llegarían los ansiados escudos y que en el mes de marzo, a más tardar, se arreglarían todas las cuentas. Y es que para preparar la siguiente campaña, que ya todos en el ban-do hispano auguraban como definitiva, Felipe II confiaba en la llegada de importantes refuerzos: el caballero Pedro Meléndez navegaba desde España con 800.000 escudos y 2.400 reclutas españoles a las órdenes de Diego de Acevedo; estaba previsto que también llegase desde Sevilla una flota de 15 buques con otros 1.500 bisoños españoles49. Pero de nuevo los franceses se adelantaron en los movimientos bélicos y la doble acometida francesa en el frente litoral y en el interior obligó al ejército hispano a extender al límite todos sus recursos militares para poder hacerles frente. El 20 de junio de 1558 Manuel Filiberto anotó angustiado en su Diario que había enormes problemas para socorrer con hombres y dinero la plaza de Thionville ante la acometida francesa; en cuanto a las soldadas, faltaba dinero 47  Diari: p. 184. 48  CODOIN: op.cit., tomo 3, p. 537; MESA GALLEGO, Eduardo de: op.cit., p. 65. 49  CABRERA DE CÓRDOBA, Luís: op.cit., p. 192. Revista de Historia Militar, 117 (2015), pp. 144-166. ISSN: 0482-5748


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