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REVISTA HISTORIA MILITAR 117

146 ALBERTO RAÚL ESTEBAN RIBAS El 16 de julio llegan noticias a Manuel Filiberto que los soldados amotinados de Conrad von Pamelberg se siguen quejando que el rey Felipe II no responde a sus demandas y que siguen exigiendo que se les pague en agosto; ese mismo día llegan nuevas del conde de Egmont que los merce-narios alemanes de Schwendi y Münchhausen se niegan a desplazarse hacia Henao hasta que no se les paguen sus soldadas. El 23 de julio el rey Felipe II y Manuel Filiberto se reúnen y a parte de comentar los posibles escenarios abiertos tras la derrota francesa de Graveli-nas, entre otros temas sale a colación la gran cantidad de dinero que se debe; aunque Manuel Filiberto no anota en su diario ninguna cantidad específica, el duque sí escribe que ha advertido al rey que hay que tener en cuenta la ex-periencia del invierno pasado y se tendría que tratar con las tropas una nueva quita de pagas y del pago aplazado de alguna de ellas para evitar motines. Dada la enorme dificultad para obtener préstamos de los banqueros, el rey se aferra a la posibilidad de pedir dinero a los Estados y no acepta la propues-ta de rebajar pagas –algo que afectaría a la moral de las tropas y al propio prestigio del rey– ni tampoco licenciar parcialmente algunos regimientos. El duque advierte que hay que prevenir el tema de las soldadas para el invierno y negociar con las tropas, puesto que después algunos contingentes se podrían desmandar y amotinarse en el peor momento posible o en pleno invierno; no se concreta nada y tan solo se fía a la suerte de pedir dinero a los Estados; estas malas noticias se compensan con las buenas: von Pame-lberg y von Schwendi han conseguido calmar temporalmente a las tropas, pero falta que el rey les envíe parte del dinero adeudado para poder restaurar orden y confianza de la tropa. Puesto que las tropas españolas de Namur están ya al borde del colap-so el 24 de julio el rey logra reunir y enviar 40.000 escudos para pagarles; el rey ha obtenido préstamos de los banqueros de Amberes por importe de 300.000 escudos y el 25 de julio envía a su secretario Francisco de Eraso, notario mayor de Castilla, a reunirse con Manuel Filiberto para establecer un programa de pagas atrasadas51; las previsiones que manejan es que la deuda del ejército hasta diciembre de 1558 ascenderá a 2.800.000 escudos; ambos saben que aquel importe no se cubriría con las asignaciones que se 51  De resultas de ello se estableció que 120.000 escudos servirían para pagar una paga y media de las tropas a las órdenes de Georg Jürgen von Holle estacionadas en Luxemburgo (5 regi-mientos de infantería y 3 banderas de caballería), 40.000 escudos para la infantería española de Namur, 40.000 para pagar a la caballería alemana, 25.000 para los infantes alemanes de Lazarus von Schwendi; 20.000 a distribuir entre la caballería española y valona del ejército; 7.000 para la infantería valona de Norcames; 6.000 para los valones de Egmont y Manuel Filiberto retendría los restantes 42.000 escudos para distribuir entre los gastos más urgentes que estime oportunos. Revista de Historia Militar, 117 (2015), pp. 146-166. ISSN: 0482-5748


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