Page 162

REVISTA HISTORIA MILITAR 117

LOS PROBLEMAS ECONÓMICOS Y DE DISCIPLINA EN LAS… 161 aparecía en toda su intensidad: tomemos como ejemplo la anotación del 23 de octubre de 1558, en plenas conversaciones entre españoles y franceses para consolidar una tregua, cuando escribe Manuel Filiberto que se ha reu-nido con los oficiales de caballería alemana para pedirles que, si se firma el armisticio, cuando entren de nuevo en territorio flamenco, “...en tierras de Su Majestad que miren de vivir como conviene al servicio de Su Majestad; veremos lo que dirán, aunque entiendo que están algo descontentos71”. De hecho, 2 días más tarde el rey Felipe II se reunió también con los alemanes, a los cuales mandaba presidiar Arras, que “tuviesen buen regimiento pues estaban en sus tierras. Y ellos muy contentos prometieron que lo harían y pidieron dineros y vituallas”; de nuevo hay que poner de manifiesto que en la mayoría de las ocasiones las violencias y agresiones cometidas contra la población no eran per se sino motivadas por la falta de “dinero y vituallas”, tal y como reclamaban aquellos soldados. Incluso los soldados españoles, que tan merecida fama de valientes habían cosechado en aquellas tierras flamencas, eran odiados en algunas zonas por algunos comportamientos predatorios: en un consejo de guerra celebrado en el invierno de 1553 para tratar el licenciamiento parcial del ejército, ante la propuesta de prescindir de 1.000 españoles, los nobles fla-mencos asintieron porque “según los males que hacían y el odio que les te-nían los de estas tierras, que sería mejor no tener ninguno por que era mayor el daño que ellos hacían del que pudieran hacer los enemigos.”72 Tan solo habló en favor de los españoles el genovés Antonio Doria, que argumentó sobre su valor y sobre el gran servicio realizado; Manuel Filiberto conclu-yó que su presencia era absolutamente necesaria y por tanto no se podían licenciar; los nobles flamencos, ante la negativa de su superior, decidieron mudar su opinión y convenir mantener a los españoles y licenciar a otros contingentes en su lugar. No era menos cierto que los desmanes se podían evitar “con pagar cada mes (el sueldo de la tropa) y moderar el precio de las vituallas, el cual en verdad es tan alto que los soldados no se pueden en ninguna manera sustentar con él”; la tropa subsistía con el dinero que recibía irregularmente, con los ahorros de campañas anteriores y del crédito que recibían de los mercaderes locales, por lo que cuando pasaban muchos meses sin cobrar, tanto los ahorros como el crédito se agotaban.73 El propio Manuel Filiberto estaba convencido que era la propia ma-quinaria militar hispana la que estaba en el origen de los desmanes: la in- Revista de Historia Militar, 117 (2015), pp. 161-166. ISSN: 0482-5748 71  Diari: p. 101. 72  Ibídem, p. 163. 73  Diari: pp. 164 y 184.


REVISTA HISTORIA MILITAR 117
To see the actual publication please follow the link above