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LOS PROBLEMAS ECONÓMICOS Y DE DISCIPLINA EN LAS… 163 que fue recompensado con 10.000 escudos; y François de Montmorency, hijo del condestable de Francia, fue preso por el capitán Antonio de Velasco, que fue recompensado por el duque de Saboya con 12.000 escudos77. Parece ser que también fue capturado François d’Andelot de Coligny, hermano del almirante Coligny, al cual había sucedido en el empleo de cargo de coronel general de infantería; sin embargo, François d’Andelot sobornó a sus capto-res para que le dejasen escapar y de hecho fue de los pocos nobles galos que alcanzaron Francia tras la debacle de la batalla y del asedio78. Otro caso concreto de un noble que no sentía reparos en cobrar un res-cate lo encontramos en Ponthus de Lalaing, señor de Beugnicourt, cuando el 19 de julio de 1558 escribe a Manuel Filiberto para que se tenga en cuenta su derecho sobre el rescate del preso monsieur de Villebon, capturado en la batalla de Gravelinas (13 de julio de 1558), puesto que el conde de Egmont quería cobrar solo el rescate. Y el propio rey Felipe y Manuel Filiberto participaron del negocio del rescate: tras la contundente victoria de Gravelinas los espías hispanos infor-maron al rey que en el bando francés surgían dudas sobre la conveniencia de continuar la guerra y se empezaron a oir voces cuestionando la estrategia militar del duque de Guisa; sin embargo este insistía al rey Enrique II de proseguir el conflicto, puesto que de mediar una tregua aquello sería consi-derado una pérdida del honor francés –de hecho, Guisa temía la pérdida de su propio prestigio y ascendiente sobre el rey, puesto que hasta aquel enton-ces él había orquestado la estrategia de guerra de Francia–. Es por ello que tanto el rey Felipe como Manuel Filiberto estudiaron la posibilidad de poner en libertad al condestable Montmorency: la familia de este formaba una fac-ción rival al influyente clan de los duques de Guisa; los españoles estaban interesados en que regresase a Francia para aconsejar al rey Enrique II de la conveniencia de la firma de una paz. Pero tampoco se olvidaba Manuel Fili-berto que Montmorency era una familia muy poderosa y rica, por lo que su libertad tendría un alto precio. Tras el inicio de las conversaciones de paz en Cercamps, el 30 de noviembe de 1558 Felipe II y Manuel Filiberto se reúnen El almirante Coligny, para no ser muerto en los desmanes del saqueo de la villa de San Quin-tin se vistió con un rico vestido de terciopelo negro y cadenas de oro para destacar su alto rango y que le respetasen la vida. CODOIN: op.cit., tomo 3, p. 512. Después de la derrota de San Quintin Coligny fue encarcelado en el puerto de La Esclusa; durante aquel encierro meditó sobre su vida y sus creencias, y animado por parte de su familia, adoptó las ideas de los hugonotes. A su regreso a Francia encabezaría la facción nobiliaria protestante. 77  CODOIN: op.cit., tomo 3, pp. 511-512. 78  CABRERA DE CÓRDOBA, Luís: op.cit., 190; MESA GALLEGO, Eduardo de: op.cit., p. 59. Cabrera de Córdoba no indica nada al respecto tan solo que el noble francés «en hábito humilde huyó». Revista de Historia Militar, 117 (2015), pp. 163-166. ISSN: 0482-5748


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