Page 185

REVISTA HISTORIA MILITAR 117

184 IAGO GIL AGUADO Gil y Lemos concluía en el informe que mandaba en esa misma fecha al ministro de Guerra, indicando que “ni un solo cañón he mandado montar en nin-guno de los puertos del reino … fundo la principal defensa en el buen orden, disciplina y vigilancia, y que éstos son los únicos medios de atender y conservar la extensión de más de quinientas leguas de una costa casi desierta”50. Si el plan de defensa elaborado por Gil y Lemos para el Perú constituye un valioso documento histórico, no cabe duda de que su Instrucción que debe-rán observar los comandantes generales de las tropas de los departamentos del sur y norte de este virreinato nombrados con motivo de la presente guerra es un verdadero manual de guerra de guerrillas avant l’heure. En este texto el virrey establecía una larga lista de 55 recomendaciones para los coroneles Valcárcel y Cabrito, entre las que podemos resaltar algunas. En todo momento se había de llevar a cabo el reconocimiento del territorio para preparar posi-bles emboscadas. Asimismo, se tenía que identificar todas las fuentes de agua para que en caso necesario pudieran “cortarse, cegarse o corromperse”, eso sí, “sin emplear cosas venenosas”. Además, se instruía el control de todos los almacenes de víveres y forrajes y su alejamiento de los posibles lugares de desembarco. El virrey proponía igualmente el recurso a la guerra psicológica, “haciéndoles alarmas falsas de noche con partidas de caballería bien monta-da y con hombres resueltos que acometiéndolos por varias partes a un tiem-po y disparándoles se retiren inmediatamente con cuya repetición de hecho lograrán fatigarlos con poca gente”, para luego, “si acostumbrado el enemi-go a estas falsas alarmas llegara a despreciarlas, y descuidarse en sus precau-ciones, deberá entonces atacarlos”. Se aconsejaba asimismo la interrupción de las líneas de aprovisionamiento del enemigo, al igual que se preveía el uso de propaganda, ya que el virrey ordenaba que “si logra sujeto de toda su satisfac-ción que posea el idioma podrá escribirles varios papeles haciéndoles ofertas que los induzcan a la deserción, y los dejará como por descuido en parajes donde pueda hallarlos el soldado”. Incluso se contemplaba el aprovechamien-to de situaciones climatológicas extremas, sugiriendo para el ataque “la hora del día en que el calor se haga más insoportable”. Gil y Lemos concluía su larga lista de instrucciones con los siguientes consejos para sus subalternos: “Tendrá entendido que no es del número ni del valor ciego que debe esperar la victoria, pues ella sigue casi siempre en los combates, la capacidad y la ciencia de las armas ... Que mejor es reducir al enemigo por el hambre, la astucia o el terror que por batallas ... Que los mejores designios son los que no llega a descubrir el enemigo an- 50  AGI, Lima, 707. Despacho no 365 de Francisco Gil y Lemos al conde del Campo de Alange, Lima, 23 de septiembre de 1793. Revista de Historia Militar, 117 (2015), pp. 184-200. ISSN: 0482-5748


REVISTA HISTORIA MILITAR 117
To see the actual publication please follow the link above