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REVISTA HISTORIA MILITAR 117

EL ATÍPICO VERANO DE 1914: VIEJAS DECISIONES EN LAS… 19 Frente a esta interpretación que atribuía una responsabilidad absolu-ta a Alemania, surgió una literatura de carácter revisionista, que dirigió la atención hacia otros países. Mientras que M. Morhardt (Les Preuves, 1924) consideraba que la práctica agresiva de la alianza franco-rusa fue la que acabó provocando la guerra, A. Fabre-Luce (La Victoire, 1924) acusaba di-rectamente a la Triple Entente. Asimismo, esta postura fue respaldada por importantes académicos como el estadounidense H. E. Barnes (The Genesis of the World War, 1926). Una tendencia que vino reforzada por la publica-ción de nuevos testimonios. Así, por ejemplo, Lloyd George declaró que ninguno de los contendientes pretendía el desencadenamiento de un conflic-to general9. De este modo, la responsabilidad de la crisis de 1914 comenzó a ser compartida por distintos Estados europeos, favoreciendo la aparición de una interpretación más ortodoxa. En medio de esta coyuntura, S. Fay (The Origins of the World War, 1929) consideraba que todos los países eran culpables del conflicto, fruto de un sistema internacional fragmentado como consecuencia de las múl-tiples alianzas, la diplomacia secreta y la carrera armamentística. Por ello, este historiador señaló una serie de causas profundas que habían fomentado el desencadenamiento de esta contienda: el nacionalismo, el militarismo, el imperialismo económico o la prensa10. No obstante, a la hora de evaluar las circunstancias previas, Fay afirmaba que la movilización rusa había sido el principal desencadenante de la catástrofe, aunque culpaba de ello a la política imprudente de Austria-Hungría. Análogamente, reconocía que Alemania no debería haber apoyado a su aliado austríaco, atribuyendo exclusivamente la responsabilidad de esta decisión a la diplomacia del káiser Guillermo II11. Si bien los planteamientos de Fay alcanzaron una enorme repercusión en los Es-tados Unidos e Inglaterra a lo largo de treinta años, figuras como B. Schmitt o el propio Renouvin negaron sus argumentos. Ambos académicos continuaron responsabilizando al Estado alemán, cuya política se consideraba beligeran-te y agresiva12. Desde una óptica diferente, otro representante de la tesis de la responsabilidad colectiva fue Luigi Albertini (Le origini della guerra del 1914, 1942-1943). Este periodista italiano realizó un detallado análisis sobre los antecedentes diplomáticos de la conflagración bélica, tomando como refe-rencia la documentación disponible y diversas entrevistas a los supervivientes. A través de esta perspectiva innovadora, el autor hizo hincapié en los errores 9  STRACHAN, Hew: The Outbreak of the First World War, Oxford University Press, Oxford, 2004, p. 4. 10  Ibídem. 11  HENIG, Ruth: The Origins of the First World War, Routledge, New York, 2005, p. 28. 12  Ibídem. Revista de Historia Militar, 117 (2015), pp. 19-56. ISSN: 0482-5748


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