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REVISTA HISTORIA MILITAR 117

BERNARDO DE GÁLVEZ Y LAS OPERACIONES DEL EJÉRCITO… 213 gó a La Habana en agosto había perdido casi tres mil hombres. Como de costumbre, las enfermedades tropicales se cebaron rápidamente entre los soldados recién desembarcados. Con los cirujanos exhaustos, se hizo necesario acomodar cientos de pacientes en hospitales. No había suficientes cuarteles en la ciudad para tan-tas tropas, por lo que después de una corta estancia en insalubres barracones de madera fuera de la ciudad, las tropas fueron finalmente alojadas en igle-sias en su interior. Pero ello no evitó que a finales de octubre otros trescien-tos soldados expedicionarios hubieran fallecido. Gálvez llegó a La Habana a primeros de agosto con planes de atacar su objetivo más importante, Pensacola, y esta vez, después de que las auto-ridades locales recibieran una severa reprimenda del rey, no encontró opo-sición para conseguir tropas y barcos. Pese a todo, a mediados de octubre de 1780 sólo tenía disponibles un millar de hombres. La suerte parecía ir en su contra por primera vez, pues un huracán deshizo la expedición recién preparada, dispersando la flota desde Nueva Orleáns hasta La Habana. El resto del contingente europeo no estuvo dispuesto para operar hasta el año siguiente y los regimientos sólo contaban con un tercio de su fuerza inicial. Gálvez no cejó en su empeño, reiniciando sus esfuerzos para conven-cer a todo el mundo. Incluso habiendo sido nombrado por el rey como Co-mandante General del Ejército de Operaciones contra Pensacola, todavía tenía en contra las reticencias de otros generales, como las de Navia. Había demasiados planes que llevar a cabo y los medios eran insuficientes, lo que hacía que una confrontación entre los mandos españoles fuera inevitable. No era fácil conseguir fondos para los gastos y salarios de las tropas y los suministros necesarios especialmente la pólvora, las piedras de sílex, tien-das, mochilas, etc. tan escasos en América. Su poderosa voluntad encontró un gran aliado en el enviado especial del monarca, Francisco Saavedra, y con fondos y equipo provenientes de Méjico y Santo Domingo, finalmen-te consiguió tener una nueva expedición preparada y los barcos dispuestos para partir el 14 de febrero de 1781. Revista de Historia Militar, 117 (2015), pp. 213-230. ISSN: 0482-5748 OBJETIVO PENSACOLA La flota no pudo partir de La Habana debido a vientos desfavorables hasta dos semanas después. Finalmente, la segunda expedición enviada contra la plaza divisaba Pensacola el 8 de marzo. Tras desembarcar sigilosamente una partida de granaderos y tropas ligeras en la isla de Santa Rosa, se ocupaba la fortaleza abandonada que guarnecía la entrada a la bahía. Pero una vez más


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