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REVISTA HISTORIA MILITAR 117

BERNARDO DE GÁLVEZ Y LAS OPERACIONES DEL EJÉRCITO… 215 una posición poligonal hecha de tierra, reforzada con madera y empalizadas, que estaba situada en una pequeña elevación a unos ochocientos metros al noroeste de Pensacola. El fuerte estaba protegido por dos posiciones adya-centes, el reducto de Queen’s y el Prince of Wales, situados en dos colinas y construidos con tierra y madera. El ejército expedicionario español comenzó a construir un gran cam-pamento fortificado, cerca de la costa, como base de operaciones. A pesar de estar rodeado de un muro de madera y un foso, los indios enemigos conse-guían causar bajas dentro de las mismas tiendas de campaña haciendo fuego desde los árboles del exterior. Siguieron muchos días de marchas peligrosas y pequeños combates, durante las misiones de reconocimiento de los inge-nieros a través de las arenas y densos pinares que rodean Pensacola. Las tropas británicas efectuaron frecuentes salidas de sus líneas para hostigar a los destacamentos avanzados de los zapadores españoles, mientras los Crics aliados de los británicos atacaban continuamente las posiciones españolas, cortando muchas cabelleras. Solamente los milicianos mulatos y negros de Luisiana parecían ser eficaces tiradores y combatientes contra los indios. Los Chactás aliados de los españoles, que habían venido de Orleáns, no es-taban dispuestos a luchar contra otros indios debido a su sistema de alianzas. El 19 de abril una gran flota fue avistada fuera de la bahía. Se temió que pudieran ser barcos enemigos que venían en ayuda de la guarnición británica. Afortunadamente para los españoles, eran los barcos del almirante Solano, que transportaban otros mil seiscientos hombres de refuerzo desde La Habana, incluyendo quinientos diecisiete franceses. Estas tropas se en-viaron tras llegar alarmantes noticias a Cuba de haberse divisado una flota británica navegando hacia Pensacola. Por fin todos los esfuerzos parecían converger hacia el objetivo común. Solano ordenó también que un contin-gente de mil setecientos infantes de marina y marineros desembarcaran para ayudar en el asedio. Los planes iniciales de Gálvez incluían un bombardeo desde los barcos españoles y franceses surtos en la bahía, pero no se llevaron a cabo para evitar posibles incendios y daños a la ciudad. El 26 de abril, las trincheras españolas comenzaron a abrirse paso hacia las posiciones británicas. Una batería de artillería pesada, compuesta por seis piezas de a 24 y cuatro morteros, se instaló inicialmente para contra-rrestar el fuego enemigo y proteger los trabajos de trinchera. Comenzó a uti-lizarse el 30 de abril, bajo las órdenes del comandante Vicente Rizzal. Dado que los fuertes enemigos estaban construidos con materiales combustibles, se ordenó utilizar al máximo balas rojas (granadas incendiarias). Lamenta-blemente, la batería se ubicó a una distancia que impedía un fuego eficaz contra los objetivos. Como solución, se excavó otra trinchera para construir Revista de Historia Militar, 117 (2015), pp. 215-230. ISSN: 0482-5748


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