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REVISTA HISTORIA MILITAR 117

216 JOSÉ MANUEL GUERRERO ACOSTA en su extremo dos reductos de artillería, para mejorar el fuego directo con-tra el reducto de Queen’s enemigo. El terreno arenoso permitía un avance rápido a los trabajos. Siguieron días de intenso intercambio de fuego de artillería y fusilería, incluyendo ataques y contraataques. Uno de los más sangrientos sería la salida británica del 4 de mayo, que causó más de cuarenta bajas a los zapadores es-pañoles y a la infantería de los regimientos Hibernia y Mallorca, que guarne-cían el ya casi completo reducto avanzado. Pero los trabajos de asedio conti-nuaron y el 6 de mayo, después de reforzar la posición atacada, dos morteros comenzaron a bombardear el Fuerte de la Reina. La intensidad del fuego pro-vocó la escasez de granadas de 24 libras en el campo español. Gálvez ofreció dos reales por cada granada enemiga que se entregara a la artillería. Pero poco después, el 8 de mayo, una bala roja de mortero española alcanzaba el polvo-rín del reducto de Queen’s. La explosión resultante demolió el corazón de las defensas de Pensacola y voló en pedazos a un centenar de soldados británicos, de Waldeck y lealistas americanos de su guarnición. Uniforme fusilero, Regimiento España, 1781 Aprovechando la inesperada explosión, los oficiales Girón y Cagigal organizaron inmediatamente dos columnas formadas por zapadores y todas las compañías de granaderos y cazadores, y atacaron la posición enemiga. No sin mantener un duro combate, consiguieron entrar en los restos y forti-ficar el lado opuesto contra los otros fuertes británicos. Además arrastraron Revista de Historia Militar, 117 (2015), pp. 216-230. ISSN: 0482-5748


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